
Vuelvo a ver, junto a los chicos de la Carlos III, a Timothy Treadwell, el protagonista de Grizzly Man, el documental de Werner Herzog que dio origen al post que, más de tres años después, sigue siendo el más visitado de este vuestro blog. Siento cómo se abren de nuevo todas las cuestiones, y en las cañas posteriores apenas tocamos todos los campos que abre su extraordinaria experiencia junto a los osos de Alaska. El ecologismo, la construcción de una personalidad, la posibilidad de comunicarse verdaderamente con los animales, la capacidad autodestructiva... Sus imágenes siguen fascinándome y, por algún motivo, verle irse con los zorros que le siguen me conmueve como la primera vez. Esto es Cine, con mayúsculas. ¡Qué cabrón eres, Werner!
