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03 mayo 2007

UNA ESPERA QUE SE ME HARÁ MUY LARGA


Este post se lo debo al reverendo Harry Powell, porque fue en su blog donde vi por primera vez el avance de una película que me tiene fascinado desde entonces. Y no sólo porque me parece un modelo de tráiler trabajado al máximo, construido de una manera sugerente y elegante, con detalles como el cuidado de una banda sonora que incluso incorpora a la melodía el sonido de una máquina de escribir.

No, no fue sólo por ello, sino porque, para mí, representa el revivir de un libro, una historia, que me acompañó hace unos años, cuando cayó en mis manos Expiación, de Ian McEwan, y me quedé atrapado por un relato plagado de recovecos que, entre otras cosas, narra un hecho aparentemente inocente pero que tendrá graves consecuencias a lo largo de décadas, una historia romántica y desgraciada, el retrato del Londres asediado por las bombas, la odisea de las tropas británicas atrapadas en la Francia desmoronada ante el avance nazi, el clasismo de la sociedad inglesa, las mansiones y un modo de vida que en los años treinta daba sus últimas bocanadas...

Ni siquiera las acusaciones de plagio que hace unos meses sembraron la prensa anglosajona (aquí podéis leer la respuesta del propio McEwan) han hecho que amaine en mí esa fascinación. La película la dirige Joe Wright y, sinceramente, si la firma quien fue capaz de hacer de Orgullo y prejuicio la Jane Austen más viva que he visto en una pantalla, tiene para mí todo el crédito; porque creo en su capacidad de sacar lo mejor de Keira Knightley y el cada vez más sólido James McAvoy, porque entre los pliegues de su metraje se aloja la maravillosa Vanessa Redgrave, porque la delicadeza y serena melancolía que emana el tráiler promete lo mejor... y porque no se estrenará hasta el 11 de enero del 2008, puedo deciros que la espera se me hará muy, pero que muy larga. Puede que al final del viaje me aguarde la decepción pero, hasta entonces, os aseguro que el hormigueo que me recorre será buena compañía (y eso, francamente y en los tiempos que corren, no es poca cosa).

[+] El tráiler de Atonement en Quicktime
[+] El tráiler de Atonement en YouTube

[+] Atonement, en El día del cazador

23 septiembre 2006

DE QUÉ HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DE AMOR


Rodrigo García es hijo de Gabriel García Márquez, pero su mundo personal como creador cinematográfico está poblado, en lugar de por el realismo mágico de Macondo, por los personajes reales en ansias, temores y frustraciones que habitan las páginas de los relatos de Raymond Carver, ese trasplante del mejor Chejov a la Norteamérica cotidiana de vivienda unifamiliar, coche y centro comercial.

Y, como Carver, ha desarrollado un exquisito sentido para captar los momentos, perdidos en la rutina diaria, en los que el decorado oscila un instante y aparece la verdadera esencia de nuestras vidas. Lo consiguió ya en su opera prima, Cosas que diría sólo con mirarla, y lo vuelve a hacer ahora en su tercera película (la segunda, Ten Tiny Love Stories, descansa en el limbo de las distribuidoras, a donde van los títulos que no han pasado por el bautismo de su estreno) que, a pesar de ser un conjunto de cortos, pone en pie un retrato desolado de nuestra cotidianeidad, de la soledad compartida en la que pasamos la mayor parte de nuestro tiempo y de la que no solemos ser conscientes hasta que hechos inesperados nos dicen lo que somos.

Los nueve relatos nos hablan de nueve mujeres que se encarnan en un gran reparto de actrices de los que, por sí sólo, merecen el pago de una entrada, acompañadas por hombres entre los que aparecen agradables reencuentros (¡qué poco se prodiga últimamente Joe Mantegna!). Y si las mujeres son las protagonistas no es por una actitud feminista (los personajes masculinos aparecen tan desorientados e infelices como ellas), sino porque, simplemente, al director y guionista se le da mejor, según propia confesión, crear papeles que puedan interpretar mujeres, y especialmente las de cuarenta y cincuenta años, lo más parecido a unas parias que pueda haber en el cine norteamericano (y sin embargo, ¡qué delicia ver a Kathy Baker, a Glenn Close, a Holly Hunter, a Sissy Spacek...)

Cada uno de los segmentos está realizado en forma de plano secuencia (alguno admirable, como el de Robin Whright Penn y Jason Isaacs en el supermercado, un prodigio de planificación y movimiento de cámara, más meritorio si se tiene en cuenta que la película, que costó tan sólo medio millón de dólares, se rodó en dos semanas con la mitad del equipo formado por estudiantes de cine), para enfatizar la sensación de fragmento extraído de la realidad. Una decisión que, todo hay que decirlo, funciona mejor en unos segmentos que otros, porque alguno parece demasiado forzado (el de la hija que espera a su padre para ajustar cuentas con él). Y son, además, historias no resolutivas: no hay un verdadero final, son más bien instantáneas vitales que definen a sus personajes, desde la pareja que acaba contando lo que no debería en una visita a sus amigos a una madre encarcelada que se desespera porque la anhelada visita de su hija se frustra por un estúpido problema técnico, a la mujer nerviosa que espera que la duerman para practicarle una masectomía, la embarazada que se topa de repente con un antiguo amor, la hija atrapada entre un padre inválido y una madre agotada o los encontrados sentimientos de una esposa que se ve responsable ante su primera infidelidad...

Con una intensidad que varía, y que curiosamente funciona mejor en los segmentos menos dramáticos (a excepción del primero de la cárcel), Rodrigo García demuestra que sus años de trabajo dirigiendo capítulos para series como Los Soprano o A dos metros bajo tierra le han dado una sabiduría a la hora de narrar que cristaliza en su capacidad para comprimir una existencia en doce minutos, y todo un mundo en casi dos horas. Y, como colofón, un impagable cara a cara entre Glenn Close y Dakota Fanning, un picnic en un cementerio en el que los cansados personajes de Chejov parecen encarnados en uno de los grandes nombres de Hollywood y la nueva niña de oro del cine. Y todo, por medio millón de dólares...

NUEVE VIDAS. Nine Lives. EE. UU., 2005. Color, 115 min. Dirección y guión: Rodrigo García. Intérpretes: Kathy Baker, Amy Brenneman, Elpidia Carrillo, Glenn Close, Stephen Dillane, Dakota Fanning, William Fichtner, Lisa Gay Hamilton, Holly Hunter, Jason Isaacs, Joe Mantegna, Ian McShane, Molly Parker, Mary Kay Place, Sydney Tamiia Poitier, Aidan Quinn, Miguel Sandoval, Amanda Seyfried, Sissy Spacek, Robin Whright Penn. Fotografía: Xavier Pérez Grobet. Música: Edward Shearmur. Producción: Julie Lynn. Vista en: Cine.

[+] Nueve vidas (crítica en DVD), en Rod@ndo