A veces, la realidad se conjuga con la ficción para ofrecer curiosos resultados. Que el estreno en España de Desayuno en Plutón, la última película de Neil Jordan, coincidiese con el desposeimiento de su condición de planeta, tiene algo de simbólico. No en vano Patrick Braden, conocido en el mundo como Patricia 'Kitten' Braden (o, abreviadamente, como Saint Kitten), protagonista de la película, intentará durante su metraje encontrar a la madre que le abandonó y, por extensión, un lugar donde poder existir, ajeno a los problemas, que bien podría ser el Plutón donde la canción de Don Partridge promete desayunar. Una esperanza que va guiando sus pasos hasta un final bastante feliz, dadas las circunstancias, y que en realidad no es más que una ilusión tan grande como el hecho de considerar a Plutón un planeta...Pero, para cuando llega ese momento y los petirrojos parlanchines (uno de ellos llega a citar, en un píar subtitulado, a Oscar Wilde para afirmar que "adoro hablar sobre nada. Es la única cosa de la que sé algo") que nos dieron la bienvenida al principio de la película se alejan volando y dan paso a los títulos de crédito, nos queda la satisfacción de haber reencontrado algo que habíamos dejado en algún lugar que no recordamos, que a veces creemos ver pero que no acabamos de recuperar: un Neil Jordan en plena forma, que nos regala otra historia sobre personajes obligados a mantenerse y permanecer fieles a su identidad en un entorno hostil (¿qué otra cosa les sucedía a los protagonistas de Juego de lágrimas, Entrevista con el vampiro o, incluso, a esa película tan pequeña y simpática que era El buen ladrón?).
Y para la ocasión, nada mejor que buscar compañía, y Jordan la consigue de primera, empezando por el protagonista, un Cillian Murphy que crece a pasos agigantados con cada nueva película, que aquí demuestra por qué se mereció la nominación a un Globo de Oro, y que da toda una lección de cómo no basta vestirse de mujer para construir un personaje tan creíble, humano y entrañable como este chico travestido que sufre los rigores de ser adoptado y crecer demasiado distinto en la asfixiante y convulsa Irlanda del Norte de los sesenta y primeros setenta.
Su presencia a lo largo de la película es magnética, divertida, y va ejerciendo de catalizador de la transformación de los personajes con los que se va cruzando, encarnados algunos de ellos por actores-fetiche del cine de Jordan: Liam Neeson (parece que la sotana se hubiese hecho para él), Stephen Rea en el papel de un mago capaz de ilusionarse a sí mismo tanto como a su público, un bruto y divertido Brendan Gleeson, que en apenas cinco minutos de interpretación se nos queda grabado a fuego, o un Brian Ferry en la más corta y canalla de sus encarnaciones.
El resto de los actores son también de diez, la banda sonora (otro de los sellos de la casa) engarza canción tras canción genial, todas perfectamente colocadas, para llevarnos a las alcantarillas de un Londres que brillaba con el fulgor del glam mientras el IRA llegaba a arrasar una discoteca con una bomba... Dura y triste pero, curiosamente, contagiosa por la vitalidad de su protagonista, a Desayuno en Plutón quizá se le podría poner un único pero, y es la ligeramente excesiva duración... nada terrible que nos impida disfrutar de varios momentos memorables.
¡Cuánto te hemos echado de menos, Neil! Esperemos que hayas vuelto para quedarte...
DESAYUNO EN PLUTÓN. Breakfast on Pluto. Irlanda, Reino Unido, 2005. Color, 135 min. Director: Neil Jordan. Intérpretes: Cillian Murphy, Liam Neeson, Ruth Negga, Laurence Kinlan, Stephen Rea, Brendan Gleeson, Gavin Friday, Ian Hart. Guión: Neil Jordan, basado en la novela de Pat McCabe. Fotografía: Declan Quinn. Música: Anna Jordan. Producción: Neil Jordan, Alan Moloney, Stephen Woolley. Vista en: Cine.
[+] Red Stovall, en Blog de cine


