El final (¡jajaja!) de la trilogía de Piratas del Caribe, En el fin del mundo, remonta al menos parte del mamotretismo de la segunda entrega, aunque sin llegar a las excelencias de la primera. La historia de la relación entre un profesor drogadicto y su alumna, Half Nelson, sería mucho mejor si su director no se dejara llevar tanto por la cargante e intencionada pobreza visual. Un éxito millonario y la narración de una derrota personal, con el nominado al Oscar Ryan Gosling al frente: no puede haber nada más extremo.
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