
En Death Proof, Tarantino se salta las reglas que él y Rodríguez se habían marcado, y hace una obra genuinamente suya, pero en el fondo menos grindhouse de lo que parece. E Imanol Uribe sigue las reglas del cine de aventuras y de piratas con tan poco entusiasmo en La carta esférica, que así le sale el resultado.
[+] Mi crítica de Death Proof en LaButaca.net
[+] Mi crítica de La carta esférica en LaButaca.net
[+] DEATH PROOF (A prueba de muerte), en Ojo de buey
[+] Death Proof, en El búnker
[+] Tarantino, devoto cinéfilo practicante, en Silencio, se rueda
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04 septiembre 2007
LAS REGLAS DEL JUEGO
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28 mayo 2007
EL ÉXITO Y LA DERROTA
El final (¡jajaja!) de la trilogía de Piratas del Caribe, En el fin del mundo, remonta al menos parte del mamotretismo de la segunda entrega, aunque sin llegar a las excelencias de la primera. La historia de la relación entre un profesor drogadicto y su alumna, Half Nelson, sería mucho mejor si su director no se dejara llevar tanto por la cargante e intencionada pobreza visual. Un éxito millonario y la narración de una derrota personal, con el nominado al Oscar Ryan Gosling al frente: no puede haber nada más extremo.
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11 agosto 2006
MÁS BRUCKHEIMER QUE NUNCA
Piratas del Caribe fue una agradable sorpresa, porque ver el nombre de Jerry Bruckheimer asociado a una película de este tipo desenterraba los peores temores, máxime cuando uno recordaba precedentes como Pearl Harbour (sorprende que la Disney volviese a confiar en él después del descalabro que supuso aquella ridiculez, aunque hay que reconocer que la jugada le salió redonda). Sin embargo, el resultado fue estupendo, y los espectadores tuvieron la posibilidad de asistir a una película de aventuras con sabor a las de antes. No descubría la pólvora (ni el ron, ya puestos), pero se trataba de una genial adaptación de los modelos de las películas clásicas (por más que los puristas se rasgaran las vestiduras y entonaran como quien reza el rosario las películas de Errol Flynn, como si aquéllas tuviesen un fondo intelectual que, francamente, seguro nadie pensó en darles cuando se rodaron), siguiendo el esquema ya santificado (que no descubierto) por George Lucas y Steven Spielberg en En busca del arca perdida: personajes atractivos, guión de hierro, un ritmo endiablado que no daba descanso al espectador, espectacularidad y efectos especiales sabiamente dosificados y un aderezo de fantasía terrorífica.Pues bien, los codiciosos ejecutivos de Disney han querido repetir la jugada, pero si bien económicamente les ha salido perfecta, no así en lo estrictamente cinematográfico (que supongo que no les interesa demasiado, visto que la caja está llena a espuertas). Esta nueva entrega de lo que va a ser una trilogía adolece de los defectos que la primera, bien por habilidad o por casualidad, había logrado soslayar: tiene profundos bajones de ritmo, los personajes son apenas reflejos desvaídos de los de la anterior (y los escasos nuevos no tienen demasiado gancho), el guión es apenas un fino hilo que sujeta malamente las distintas secuencias, y lo peor de todo: se hace larga y, en algunos momentos, francamente tediosa (y que conste que no me pareció sólo a mí: un grupo de niños demostró su aburrimiento bastante ruidosamente en varios momentos de la película).
Curiosamente, los únicos instantes en los que la película funciona y le saca a uno del letargo son los de pura acción, en los que el diseño de producción y las genialidades de la Industrial Light & Magic levantan algo el escaso interés de las escenas de diálogo y ¿desarrollo? de la trama (cuando en la anterior entrega se mantenía perfectamente el equilibrio entre ambas). Lástima que todo suene a ya visto, y además mejor; no se aprecia demasiada fe en el producto a lo largo del metraje, y curiosamente es la desgana la sensación que finalmente se lleva uno.
En el Hollywood actual, es absolutamente normal que el márketing domine la producción cinematográfica, y me atrevo a decir que eso no es ni bueno ni malo, lo que importa es el resultado. Y me temo que con Piratas del Caribe nos asomamos a la repetición del fenómeno Matrix, un hundimiento del interés y la innovación de la primera entrega a través del hiperdesarrollo y la elefantiasis. Ni siquiera el forzadísimo golpe de guión del final de la película despierta especial ansia por ver la tercera.
Y es una lástima, ¡con lo bien que me caía a mí Jack Sparrow!
PIRATAS DEL CARIBE: EL COFRE DEL HOMBRE MUERTO. Pirates of the Caribbean: Dead Man's Chest. EE. UU., 2006. Color, 150 min. Director: Gore Verbinski. Intérpretes: Johnny Depp, Orlando Bloom, Keira Knightley, Jack Davenport, Bill Nighy, Jonathan Pryce, Stellan Skarsgård, Tom Hollander, Naomi Harris. Guión: Ted Elliott, Terry Rossio. Fotografía: Dariusz Wolski. Música: Hans Zimmer. Productor: Jerry Bruckheimer. Vista en: Cine.
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