11 junio 2006

EL SUICIDIO DE SAMUEL J. BICKE


¿Qué ocurre en la mente de un ciudadano corriente, un trabajador del montón, padre y esposo mediocre, creyente en las bondades de su país y en los derechos civiles, para que un día decida secuestrar un avión con la intención de estrellarlo contra la Casa Blanca, más con la intención de pasar a la historia como el autor de un magnicidio que para hacer una verdadera revolución?

La primera reacción que a uno le asalta al ver El asesinato de Richard Nixon, la opera prima de Niels Mueller (¡qué aluvión de interesantes primeras películas nos están llegando estas semanas!) es de sorpresa: una producción norteamericana, por mucho indie que sea, no parece el mejor terreno para mostrar cómo una persona normal (o al menos, de aparente normalidad) se transforma en un terrorista, por más que sea la suya una acción aislada, ajena a cualquier grupo (ridículo su intento de adherirse, siendo blanco, a los Panteras Negras, por aquellos años de 1972-74 tan en boga). Por eso, resulta gratificante ver en los títulos de crédito, en labores de producción, a nombres tan ligados a la industria y el glamour de Hollywood como Leonardo DiCaprio y Alfonso Cuarón, en un apoyo a una empresa difícil, casi imposible, como es la de llevar al cine una historia en la que el rótulo de basado en hechos reales, por una vez, no es gratuito y engañoso: de hecho, los aspectos más increíbles son absolutamente ciertos, si hemos de creer al director y co-guionista del film.

Pero quien asume mayor ración de riesgo es Sean Penn, por lo que supone para un actor ganador del Oscar aceptar el reto de hacer comprensible a un hombre que deviene asesino casi a su pesar. Y es un mérito que casi compensa sus esporádicas sobreactuaciones (¿os habéis fijado en que Penn es uno de los actores que peor lloran en pantalla, curiosamente igual de mal a como lo hace De Niro?), porque el toro a lidiar es bien bravo.

Y más si tenemos en cuenta la tesis sostenida por la película: Sam Bicke, en el fondo, no quiere más que ser lo que se supone que le corresponde, pero su mediocridad intrínseca, su falta de carisma y su dificultad para encajar en la sociedad, le llevan a chocar constantemente con la realidad: le gustaría ser empresario, pero es incapaz de poner en marcha una empresa, tras fracasar en trabajar en la familiar junto a su hermano; quiere recuperar a su mujer (una estupenda ¡y morena! Naomi Watts), pero sus torpes intentos no hacen más que alejarla cada vez más; que sus hijos le quieran, pero no hace nada para atraérselos; no consigue siquiera que su único amigo (Don Cheadle) crea en él; ni conservar a su perro, el único que parece hacerle algo de caso, si bien con escaso entusiasmo. Y esa disociación entre lo que es y lo que debería ser le lleva a perder sin remedio cualquier contacto con la realidad, hasta el punto de sentirse alma gemela de Leonard Bernstein, a quien pretende hacer partícipe de sus intenciones de perpetrar el crimen que cambiará el curso de la historia del mundo y le hará un hueco en los libros de historia, junto a Lee Harvey Oswald.

Pero es que en esa evolución late la denuncia de que un sistema político corrupto, en que la mentira es el santo y seña, en que se gana las elecciones prometiendo a los votantes sacar a las tropas de una guerra para a continuación multiplicar los soldados enviados allí, para volver a ganar prometiendo exactamente lo mismo; en que los procesos democráticos se ven infestados por investigaciones, trampas, difamaciones, tensiones, acaba contagiando sin remedio a la sociedad. En la alucinada visión de Sam, si no puedes confiar en el presidente, no lo puedes hacer en el sistema; y, entonces, es lícito atacarlo de manera violenta para sacudirlo. Y el hecho de que, en realidad, sólo quiera ser no ya querido, sino dejar de ser el invisible en cuya existencia nadie repara, no evita que la tesis mantenga un ligero hilo de relación con la manifestada en V de Vendetta, por más que en ésta lo heroico, lo magnífico, sustituya a lo monótono, lo aburrido, lo alienante. ¿Qué está pasando en Norteamérica para que tantas películas vengan a incidir en lo mismo?

Niels Mueller lleva con corrección la película, pero le falta ese algo que la convierta en una obra tan contundente como lo fue Taxi Driver en su momento. Nos describe de manera convincente el proceso, el ahogo que supone vivir en un sistema falsamente meritocrático, en el que estás constantemente bajo la lupa de alguien que juzga y valora tu comportamiento. Y sobre todo, lanza una advertencia, fácilmente legible mediante la simple sustitución de Nixon por cierto presidente texano actual. Pero sería un error quedarse en una lectura tan lejana a nuestras fronteras:
¿de verdad no nos está diciendo algo que podemos aplicar a nuestra propia realidad política y social actual?

EL ASESINATO DE RICHARD NIXON. The Assassination of Richard Nixon. EE. UU., México, 2004. Color, 96 min. Director: Niels Mueller. Intérpretes: Sean Penn, Naomi Watts, Don Cheadle, Jack Thompson, Brad William Henke. Guión: Kevin Kennedy, Niels Mueller. Fotografía: Emmanuel Lubezki. Música: Steven M. Stern. Productores: Alfonso Cuarón, Jorge Vergara. Vista en: Cine.

16 comentarios:

Noa dijo...

Buena crítica a pesar de que no la he visto y tengo especial interés. Sean Penn no sabe llorar?? Bueno, sabe guardar el tipo en casi todo lo que ha hecho, y eso que ha sido muy variado.

De todas formas, esta reseña me deja con más ganas de verla y verle.

Un abrazo Rosenrod (te debo un enlace caray ;))

Rosenrod dijo...

Que conste y para que no haya dudas: me encanta Sean Pennn... menos cuando llora, me parece un gesto muy forzado. Creo que expresa inmensamente más tristeza sin llegar a poner pucheros, su gesto de lloro es un poco como el de Robert De Niro en "Una terapia peligrosa".

Y entiendo que siempre te apetezca verle, ¡jaja!

Otro abrazo para ti, cófrade de "El bosque"

Pol dijo...

Es una de las posibilidades para ver esta tarde. Me apetece volver a ver a Penn y Watts tras 21 Gramos en la que dicen es una de las mejores interpretaciones de él...que ya es decir.
Gracias por la visita, nos seguiremos leyendo ;)

Rosenrod dijo...

Él está bien... ¿La mejor interpretación? No sabría decirlo, porque atesora unas cuantas monumentales: "Acordes y desacuerdos", "Mystic River", "21 gramos"... Y es asimismo difícil encontrar alguna en la que la Watts esté mal.

Un saludo, Pol. Bienvenido por estos lares.

¿ysiestaveztequedaras? dijo...

de los estrenos que hay por ahora es de lo q más me llama la atención... xo creo q esperaré a que salga en dvd porque tuve la oportunidad de verla hace un par de semanas de preestreno pero pasé... llegué tarde así que sería demasiado duro pagar cuando he podido verla gratis

Sean Penn es grande al igual que Naomi Watts. Lo mejor de los dos, 21 gramos, para mi él está mucho mejor que en Mystic River... y ella da su mejor interpretación... el momento en que se le quiebra la voz al enterarse que Sean Penn tiene el corazón de su marido me llegó al alma. Mucho mejor que Charlize Theron

Rosenrod dijo...

Ysi, totalmente de acuerdo: entiendes perfectamente que Sean Penn lleve hasta tal extremo su entrega por ella.

Y en otro orden de cosas, ¿has visto algo interesante en la muestra de Sci Fi? Ya nos dices.

Un saludo.

Marnie dijo...

Hola! Pues la verdad es que he preferido no leer la crítica, porque tengo intención de ver la película en breve y me gusta saber cuanto menos mejor antes de ir al cine. Cuando la vea ya contrastaré con tu reseña y te contaré ;)

Saludos!

Rosenrod dijo...

Aquí te estaré esperando, marnie.

Un saludo

Matias dijo...

Magnífico, como siempre, Rosenrod. En mi caso, que estoy abocado a la comercialidad de mi terruño (El Código, La Profecía y X-Men lo tienen todo abarrotaíto), tendré que esperar a una próxima visita a Madrid para ir a verla. Pero quisiera quedarme con una reflexión que apuntas en tu texto (me encanta que en los comentarios de pelis se reflexionen sobre las ideas subyacentes del argumento), la corrupcíon en la política, a la larga, termina por llegar a la sociedad, en forma de escasa ética profesional, de individualismo social malsano y de búsqueda de atajos a la hora de alcanzar cualquier objetivo. Aquí, con ejemplos como el de Marbella, por no hablar de otros asuntos del pasado, cuando el 'pelotazo' estaba en la cumbre, el hedor también termina llegando al resto de capas sociales.

Por cierto, y aunque pase a un registro más superfluo, estoy de acuerdo con tu apreciación: a mí también me chirría Peen cuando llora. En 'Mystic River' ya me dio esa impresión. Y eso que es un pedazo de actor, pero ahí no me lo creo. Brad Pitt, que tiene menos talento, falla también en eso mismo (se cargó el final de 'Seven' con su llanto, a mi juicio).

Rosenrod dijo...

Gracias, Matías. Y me alegra ver que coincidimos. No recuerdo el llanto de Brad Pitt, pero es que debe ser quizá el registro más difícil. La pregunta sería: ¿qué actor llora bien en pantalla? Confieso que así, a bote pronto, no se me ocurre ninguno... Bueno, sí: James Dean en "Al este del Edén".

Un saludo, ¡y ánimo con la sequía y la ocupación de la cartelera!

¿ysiestaveztequedaras? dijo...

Pues solo vi una peli en el ciclo!

El domingo, pero espérate q sepa poner el título... era algo de la Gran guerra yakoi o algo similar. La última de Takeshi Miike

La verdad es q a mi si que me gustó, es una especie de relato similar a La Historia interminable. Fantasía que no tengo claro si me fascina porque es buena o porque no estoy acostumbrado a ver eso por aqui, tenía muchos elementos del Manga y una capacidad de inventiva absoluta además de no tomarse en serio nunca a si misma lo q casi le hacía mejorar. Además me llamó la atención que la estética a veces era una mezcla de viodejuego con cartón piedra. Pero vamos con todos sus errores no me disgustó

No vi más, de hecho casi llego tarde a esta

Rosenrod dijo...

Gracias, Ysi. Tomada nota. Me hubiera gustado que pudieras comentar algo de "Las colinas tienen ojos", un remake del que, para mi sorpresa, he visto buenas críticas... En fin, más tiempo para la intriga.

Dcine dijo...

Supongo que llego tarde para decirte que me parece una reseña excelente y muy acertada. Tuve ocasión de ver la película el martes y la verdad es que no me decepcionó lo más mínimo. Una gran interpretación de un siempre inmenso Sean Penn, en una película que se queda a poco de ser también grande, debido quizás a la inexperiencia o a la falta de pericia del director, que de todas formas apunta alto.
Una película que mereció una mejor acogida, pero que dada la corriente puritana y conservadora del actual Estados Unidos, no me extraña que fuera condenada al ostracismo, a pesar de como muy bien dices, tener detrás a una serie de reconocidos profesionales, que sin embargo no consiguieron hacerse oír demasiado en su país. Esperemos que su película corra mejor suerte por Europa.

Y a mí también me parece ver una relación entre ésta y V de vendetta (otra excelente y más interesante de lo que parece película). Son dos personajes protagonistas, en esencia buenas y correctas personas, que quizás debido a su falta de adaptación a la actual sociedad ( y sus mentiras y trampas) o quizás a su evidente desequilibrio emocional, se ven abocados, muy a su pesar. al desastre y a la violencia.

En suma, una gran película y una muy buena he interesante reseña.

Un saludo,
Barry Collins, niño al que también le encanta el cine independiente norteamericano.

Rosenrod dijo...

Hola, Barry, y bienvenido por este blog.

No sólo eso; también me sorprende ver, en algunas películas norteamericanas últimas, un cierto esfuerzo por ponerse en el lugar del "otro", del terrorista, incluso de uno islámico: basta con recordar "Syriana", donde una de las historias seguía cómo un chico nada fanático a priori acababa convirtiéndose en un suicida que se inmolaba contra un petrolero estadounidense.

Se ha dicho muchas veces, y es verdad en general, que Hollywood es timorato, reaccionario y conservador, y en general es verdad: sin embargo, sigue habiendo esos destellos valientes, como los que mencionamos, que hacen que aún podamos otorgarle un voto de confianza a algunas producciones que vienen de allá. No siempre los europeos, que nos tenemos por tan liberales y progresistas, nos hemos atrevido a tanto... ¿O acaso "V de Vendetta" es europea"?

Un saludo.

Polga dijo...

No he leído en ninguno de los comentarios que a alguien le haya recordado esta película a las que a mí me vinieron a la mente desde casi el principio. La muerte de un viajante y y Glengarry Glen Ross. No hablo de similitudes de guión, ni visuales, ni actorales, sino de la evidencia de situaciones en las que no hay salida, en las que la gente corriente se ve atrapada sin remedio. Son desmitificaciones de la figura de un perdedor que al final no se convierte en un mito como James Dean sino en carne de nicho. No es sólo la cara oculta del sueño americano, ojala solo fuera eso, es bastante mas, es el descenso a los abismos negros, es ese en el buen decir de Sam Shepard ir tan lejos que ya no existe posibilidad de regreso.

Salud Polga

Rosenrod dijo...

¡Bienvenida, Polga!

Me parece muy brillante tu observación. Es cierto que en la literatura y el cine norteamericanos existe esa figura, una galería particular en la que, ¿por qué no?, bien podría figurar Sam Bicke.

Escalofriante la definición de Shepard... pero no más que la tuya. ¡Impresionante!

Un abrazo!