20 noviembre 2009

"PERDIDOS", EL INTELIGENTE ENGAÑABOBOS


Leo en el suplemento Cultura/s de La Vanguardia que en Barcelona existe un bar temático dedicado a Perdidos (no me sale lo de Lost, lo siento, ¡tanto quejarnos de las malas traducciones de los títulos, y para una vez que es respetuosa con el original, lo moderno parece ser llamarla en inglés), y eso me hace volver a plantearme mis dudas con respecto a la serie, de la que me confieso seguidor fiel. Sin embargo, con ella me pasa lo mismo que, salvando las distancias, me ocurrió con la película de Disney Bajo cero: que, mientras una parte de mi cerebro la sigue con fruición y procurando no perderse ripio de su más que intrincado argumento, otra me susurra de vez en cuando al oído: “pero, ¿no ves que todo es un inteligente engañabobos?”. Lo que pasa es que, como casi siempre, a esa parte de las meninges no le hago ni caso. Y si, por alguna extraña casualidad, se lo hago, me quedo sólo con la palabra “inteligente” y desdeño la de “engañabobos”. Al fin y al cabo, si me la tienen que dar con queso, que sea con un producto tan bien hecho y aparente como éste.

19 noviembre 2009

NO HAY PLACER MINÚSCULO


"Quizá lo que llamamos placeres minúsculos sean los que trae la edad madura. Es decir, los placeres que nunca supimos que lo eran. Esos goces que degustamos con la convicción ya muy firme de que esta vida no es ni maravillosa ni horrible, ni lista ni tonta, ni fea ni guapa, sino todo lo contrario, porque no hay con qué compararla. La vida es única. Y se acaba. Asumido el trago, uno puede aferrarse con más o menos éxito a las cosas que siempre le han garantizado placer y éstas se convertirán, de modo inexorable, en pasión. En pasión patética, seguramente. Ése es un camino, que diría el maestro Zen. Otro camino, que puede ser el mismo, pero en otro carril, es concentrarse en los placeres nuevos. Yo he descubierto el silencio. ¡Vaya invento!, me dirán. Pues sí. Nunca había caído en la inagotable fuente de placer que proporciona el silencio: incoloro, inodoro, pero nada insípido. Que calle una taladradora, artificial o humana. La ciudad, antes de que el lunes amanezca. Los agradables silencios con un ser querido. El silencio del ex presidente del gobierno en su monasterio. Saber que el silencio será, al fin, el único placer que te quede. Porque el futuro es un monstruo charlatán y vengativo". Francisco Casavella, "El resto es silencio", recogido en Elevación, elegancia y entusiasmo (Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores, 2009)

18 noviembre 2009

UTILIDADES DE LA CULTURA CINÉFILA


Esta historia ya se la he contado a mucha gente de viva voz, pero es tan buena que merece ser puesta también por escrito: hace un par de semanas estábamos acodados en la barra del Quinto Vino, uno de los mejores sitios del mundo para semejantes menesteres. Habían dado las doce, momento de bajada de persiana y de comenzar el goteo de gente, cuando tres graciosillos de última hora logran colarse y pedir unos vinos. Y no contentos con ello, a eso de las doce y media, el más graciosillo entre los graciosillos se dirige a Juan, el encargado, y le pide que corte "un poquito de jamón". Y la respuesta de Juan, tras darse la vuelta y mirarle, es: “¿Tú no sabes que a los gremlins no hay que darles de comer después de las doce?”. Ante semejante respuesta, momentáneo silencio del graciosillo entre los graciosillos (y carcajada de los testigos que estábamos presentes), y luego una débil respuesta: “Oye, que no soy tan feo”. “Claro, por eso, por eso, para que sigas así”. Total, que terminaron su vino y se fueron. ¡Para que luego digan que la culturilla cinéfila no sirve de nada!

17 noviembre 2009

UNA BUENA TARDE


Revisitar lo que una vez nos marcó puede tener efectos contraproducentes. A veces, ni la película ni el libro ni el disco (incluso ni las personas) que dejaron una huella en nosotros son lo mismo cuando volvemos a ellos. Hay siempre un componente de riesgo en enfrentarse de nuevo a lo que una vez nos dijo algo, y lo cierto es que, a nuestros ojos, nunca es lo mismo. En el mejor de los casos, esa obra nos acompaña e interpela a las personas nuevas en que, en cierta manera, nos convertimos. Y si sucede que sigue viva para nosotros, que seguimos sintiéndola cercana, aunque quizá distinta, la experiencia es única. Ayer tuve una de ellas: volví a ver Smoke, después de diez años, y aún tiene mucho que decirme. Y lo mejor es que la vi con un estupendo grupo de universitarios, a los que también parece que les dijo cosas. Fue una buena tarde.

16 noviembre 2009

SOMOS LO QUE PERDEMOS


Aún bajo los efectos de un accidente informático que me hizo temer lo peor este fin de semana (afortunadamente, uno tiene buenos amigos que le evitan el lanzarse de cabeza a comprar un nuevo ordenador hasta haber agotado las opciones racionales), no puedo evitar pensar que, en cierta forma, hay una nueva vía de expresión para los egos: valorarse por lo que perdemos cada vez que nuestro PC o nuestro portátil se va al garete. Hay escritores a los que les encanta hablar de esa grandísima novela que escribieron y que nunca vio la luz porque el disco duro les jugó una mala pasada; no sé hasta qué punto será verdad (dudo que nadie, a estas alturas del partido, se permita tener una sola copia de un original de, pongamos, cuatrocientas páginas), pero en mi caso he llegado a una conclusión no necesariamente animadora: que si no hubiera recuperado un solo documento, no se habría perdido gran cosa. Cura de humildad en un lunes proclive a ellas.

13 noviembre 2009

¿ACTUALIZA EL CINE A NOSTRADAMUS?


Sí, sí, ya sé que todo va por modas, pero me he dado cuenta de una cosa que me llama la atención: ¿os habéis fijado que en las únicas dos películas (al menos, que yo recuerde ahora mismo) en las que aparece un presidente de los Estados Unidos negro, el mundo se acaba? A los hechos me remito: Morgan Freeman en Deep Impact y Danny Glover en 2012. ¿Simple casualidad? ¿Actualización de la predicción de Nostradamus del último papa negro? Me llevo la meditación de deberes para el fin de semana...

12 noviembre 2009

MI NUEVO VECINO TOTORO


A veces me siento marciano por entusiasmarme con cosas para niños (aunque ver a mis amigos proclamar a voz en grito el nombre de Bob Esponja a la mínima de cambio mitiga la extrañeza, eso sí), y el arrebato que tengo después de haber visto Mi vecino Totoro no hace más que reforzarlo. Menos mal que uno lee a los veteranos cosas como ésta y se queda más tranquilo: “Mi vecino Totoro, una de las más bellas películas legadas por el cine de la década de los ochenta, comparte con los films citados líneas arriba [La noche del cazador, Matar a un ruiseñor, E. T.] el hecho de ser una de las mejores aproximaciones al universo de la infancia, entendida esta última como un espacio mágico y vital, tan bello como a veces tenebroso, donde los niños son por última vez niños antes de precipitarse a la mediocridad de la vida adulta. Todo ello contado, además, con una excepcional sensibilidad, una imaginación desbordante y un exquisito gusto visual” (Tomás Fernández Valenti, Dirigido por, Noviembre 2009). Uno será raro, pues, pero raro acompañado.

11 noviembre 2009

AGRIDULCES RAMMSTEIN


Sensación agridulce tras ver el concierto de Rammstein. Por un lado, un show impecable en lo escénico, con una estética a medias industrial y apocalíptica, entre futuro de 12 monos, falla valenciana (por las tracas y los fuegos artificiales) y su correspondiente y prolífico uso de fuego y llamaradas. Por otro, un sonido de lata que hacía difícil distinguir las canciones (o al menos, en lo alto del Palacio de Deportes, donde nos encontrábamos). Aún así, dos cosas a destacar: 1) El teclista, el más animado que haya visto nunca en un concierto: no sólo aparentó que le cubrían con metal fundido, sino que se pegó una bonita caminata sobre una cinta situada entre los teclados, y remató literalmente “navegando” sobre el público en una barca hinchable. Y 2) El grupo de adolescentes acampadas a las puertas del palacio para ver, hoy, a los Jonas Brothers. Ante su genuino entusiasmo, las camisetas negras y los toques más o menos siniestros parecían poca cosa.

10 noviembre 2009

LUIS ZAHERA, EL OTRO GRANDE DE "CELDA 211"


Todos los elogios, y más, que se hagan del trabajo de Luis Tosar en Celda 211 son más que justificados. Pero también abundan los comentarios al extraordinario trabajo de Luis Zahera como uno de los lugartenientes de Malamadre, el carismático líder del motín carcelario que centra la nueva película de Daniel Monzón. Para quien no le conozca, le recomiendo que se dé una vuelta por Imdb y recupere algunos de sus trabajos anteriores... La transformación es impresionante. A este paso, la cinta que encabeza el ranking puede ser también la que acapare mayor número de cabezones de interpretación masculina en los Goya del próximo año.

06 noviembre 2009

AYER PRESENCIÉ EL COMIENZO DEL FIN


Puede que recuerde la fecha de ayer como los mayores recuerdan la de la llegada a la Luna, el referendum de la Constitución o el asesinato de Kennedy. Es posible que se me quede marcado a fuego como el instante en el que todo empezó a cambiar y a transformarse en otra cosa. Puede que haya un antes y un después, el principio del fin del Viejo Mundo y el nacimiento de otro lleno de miedos y esperanzas... Ayer quizá presencié el Fin de la Historia: por la tarde, vi por primera vez a alguien (un chico) leyendo un libro electrónico. Fue en un vagón de metro y me pareció que, mezclado con el sonido del tren avanzando por el túnel, podía percibirse el crujido que precede al derrumbamiento.