26 abril 2007

UNA NIÑA


Lo advierto de antemano para que no haya sorpresas: este post es un puro lugar común; pero que los lugares comunes existan no quiere decir que éstos no sean verdaderos, sólo que se repiten tanto que nos ocurre como cuando, de niños, pronunciamos miles de veces una palabra hasta que ésta parece perder totalmente su significado y se convierte en un mero sonido hueco. Pero, antes de ser sólo aire, hubo algo, y era verdadero.

Ha caído en mis manos una pequeña joya, un libro titulado Marilyn íntima, y que se sitúa entre la biografía (escrita por el periodista Víctor Fernández) y el catálogo, pues recoge las piezas de la Colección Maite Mínguez Ricart, considerada como una de las más importantes dedicadas en el mundo a la actriz de Con faldas y a lo loco y que, curiosamente, se conserva en Barcelona.

Pues bien, el lugar común al que me refiero es el de la Marilyn símbolo erótico, al final casi a su pesar, con un ejército de estilistas a sueldo de los estudios que la transformaron en algo que fue más etéreo que la persona frágil que la encarnó (y aunque la colección incorpore objetos tan terrenales como el cenicero en el que la estrella colocó las pastillas la noche en que murió o la primera placa de su tumba, que por desconocidos recovecos fue quitada y extraviada hasta que aterrizó en una sala de subastas).

Y aún así, lo que más me ha captado la atención, porque en el libro es una transición abrupta, es cómo en un determinado momento una chica guapa pero como tantas otras, se transformó, de la noche de la mañana, en una diosa de mirada, actitud y formas subyugantes. El cambio es tan repentino, al pasar las páginas del libro, que es como si uno reparara por primera vez en ello.

Y aún más, me quedo con las primeras páginas, con las fotos de su infancia, con la primera instantánea que se le conoce y en la que aparece Norma Jeane de bebé en brazos de su madre sin que veamos el rostro de ésta; o aquélla en la que a los cinco años coge la mano de otro niño de mirada tímida (en contraste con la decidida de ella), y que la actriz describe en el dorso como "mi primer novio"... o la deliciosa foto de autor desconocido que acompaña estas líneas, la de una pequeña de seis años que no podía, ni remotamente, imaginar hasta qué punto podía combinarse la maravilla y el sufrimiento en esta condenada vida... aunque me temo que, visto lo que fue su infancia, ya debía empezar a hacerse una idea.

13 comentarios:

M dijo...

No te autoflageles, que es una buena reflexión (y eso la aleja mucho de ser una repetición de lo que ya se ha dicho).

Thalatta dijo...

una infancia feliz no te arregla la vida pero te la hace más llevadera. Un crimen que los niños sufran.
Yo también me quedo con esta foto de cuando niña.
¡Besos!

Lucy_nariz_respingona dijo...

lo de repetir las palabras cientos de vces hasta que pierden el sentido aún lo sigo haciendo de vez en cuando...
la infancia es para disfrutarla y luego recordarla con una sonrisa nostálgica.

saludos!!!

Rosenrod dijo...

No, no es autoflagelación, M, es que temo que a veces caemos en el automatismo: no una infancia difícil lleva necesariamente a la desgracia, y a veces temo que tendemos a tranquilizarnos pensando que la gente que triunfa en el fondo es desgraciada, y así compensamos las monotonías de nuestras vidas. No me gusta caer en ninguna de esas cosas, y por eso he puesto la advertencia; pero mentiría si no sentí lo que aquí ecribo al ver esas fotos (en fin, otra contradicción para añadir a la lista).

Es que la foto me parece una preciosidad, Tha.

¿Verdad, Lucy? Creo que son los místicos sufíes los que hacen eso, repiten palabras con contenido espiritual hasta que se convierten en eso, sonidos huecos: se supone que, en ese momento, es porque has absorbido su significado.

Un saludo a todos y feliz puente (para quien lo tenga)!

Anónimo dijo...

Solo puedo decir: we all love you, Norma Jean...

ese rostro es imborrable.

Yo me leí el libro de Luis Gasca y me pareció interesante.

http://articulo.mercadolibre.com.ar/MLA-27029613-marilyn-monroe-diosa-del-sexo-luis-gasca-biografia-1994-_JM

Saludos


Marinero (Alberto Q.)
www.lacoctelera.com/traslaspuertas

Marnie dijo...

Pues sí, qué poco se podía imaginar dónde llegaría, aunque yo creo que desde muy jovencita ya se apreciaba el impacto que causaría de una forma más pública o más privada, con consecuencias más afortunadas o más dramáticas. Recuerdo una foto suya de niña (si no estoy equivocada, llevaba un vestido blanco y tirabuzones en el pelo) en la que desprendía una belleza tan poco acostumbrada, incluso hiriente, que sólo podías pensar (por paradójico que resulte) en los peligros que acecharían a la pobre cría. Si mal no recuerdo, fue por aquella época más o menos cuando fue violada por un pariente.

Jordi M. Novas dijo...

Corro el peligro de convertirme en un coleccionista de "cosas" de Marilyn. Esa foto es tremenda. Cada vez que veo en television imagenes de ella por lo que sea, me quedo petrificado.
Ya puede ser esto un lugar común, es igual..

Radikal dijo...

Toda una figura la de Marilyn. Su vida... lo poco que sé de ella, es realmente interesante.

Lucinda dijo...

Qué hermosa la fotografía, qué adorable...

Me ha gustado mucho el artículo y el libro sin duda promete, parece interesante... en efecto, a veces resulta chocante ver el cambio, a veces tan dramático, que da una persona hasta convertirse en otra totalmente diferente.

Pobre Marilyn. Siempre que la veo, pienso lo mismo que Capote, "¿porqué Marilyn, porqué la vida tiene que ser tan jodida?"

Saludos Rosenrod.

Persio dijo...

A mí tu post no me ha parecido para nada un lugar común. O yo soy poco común, o doy fe de que no conocía las anécdotas que cuentas sobre la Marilyn niña.

Raquel dijo...

Sí, esa foto es adorable. Leí la biografía de Gasca y me quedaron ganas de más.

BUDOKAN dijo...

No conocía esta foto de la pequeña Marilyn. Se la ve tan sonriente como en casi todas las fotos en que apareció cuando ya estaba consagrada. Fotgenia pura.

Rosenrod dijo...

Tienes toda la razón, Marinero: la fuerza icónica de Marilyn sigue siendo formidable; y creo que lo seguirá siendo, así que pasen cien años...

Es cierto, Marnie, uno no puede evitar ver sus fotos de infancia desde esa perspectiva. Aunque sea hacer trampa (porque nosotros sí que sabemos qué ocurrió después), creo que es inevitable: ya no podemos verlas con mirada inocente.

Bienvenido, Jordi; creo que es un "coleccionismo" muy extendido.

Y la verdad es que, cuanto más conoce uno, más interesante se vuelve, Radikal: es como un pozo sin fondo.

Gran frase, Lucinda: la verdad es que casi es el mejor epitafio posible.

Gracias, Persio; bienvenido, me alegra que te haya parecido de interés.

La verdad es que siempre queda uno con ganas de más, Raquel: a pesar de todo, uno se queda con la impresión de que ninguna biografía, ningún libro termina por abarcar del todo su figura, su significado y su vida.

Pues sí, Budokan, la verdad es que nació con un don...

Gracias a todos!