18 julio 2007

TODO LO QUE PUEDAS SOPORTAR


Jon Brion, I've Got a Surprise for You Today. BSO de Magnolia


"¡Que Dios nunca te envíe todo lo que eres capaz de soportar!", dice el sabio dicho popular. Y en lenguaje cinematográfico nos lo remacha Paul Thomas Anderson en su soberbia Magnolia, uno de los retratos más demoledores, y sin embargo más bellos, de lo difícil que puede llegar a ser vivir.

Un puñado de personajes (de un niño prodigio que va camino de batir el récord de uno de los concursos estrella de la tele, a un anciano moribundo en su lecho de muerte) arrastran su existencia en un día en Los Angeles, esa gran urbe en la que los sueños son de cartón piedra, pero la soledad de materia bien sólida (como ya nos lo había mostrado Anderson en la estupenda Boogie Nights fijándose en el mundo virtual por excelencia, el del porno).

Casi más que personas son autómatas sonámbulos, que se mueven de un lado para otro, se plantean sueños imposibles desde un principio, porque con lo que no cuentan es que basta vivir el suficiente número de años para acumular errores y culpas suficientes para cegarte para siempre el acceso a la felicidad. Y durante tres horas, en una cinta que es de por sí una lección de cine, sus destinos van entrecruzándose y el lazo en torno a su cuello cerrándose, a la vez que el parte meteorológico va revelándonos cómo la humedad se va condensando en el aire, anunciando una tormenta que ojalá fuera salvífica, pero a la que nadie prestará mayor atención.

Mirando hacia atrás, no deja de parecer injusto que, del perfecto plantel de actores, el único que se llevase un galardón a casa fuese Tom Cruise, reconocido con un Globo de Oro al Mejor Secundario por su papel de estrella de la autoayuda machista que, uno no sabe por qué, parece un anticipio de su actual etapa ciencióloga. Al fin y al cabo, la interpretación de Cruise parece ser la de quien tiene clara conciencia de que se está trabajando un papel de premio, de los que complementan con prestigio una carrera comercial... Aunque, a decir verdad, si un proyecto tan ambicioso como éste fue capaz de salir adelante, fue precisamente por contar con Cruise entre sus intérpretes, así que se le puede perdonar sin problema.

Pero es que el resto... es simplemente deslumbrante. Desde una Julianne Moore que nunca ha estado mejor, paseando su desolación, su desbordamiento de mantenida joven y guapa que se casó con un viejo millonario sólo por su dinero, y que descubre horrorizada que ahora que él se muere y en teoría ella va a quedar libre, se ha enamorado del moribundo; o el enfermero Philip Seymour Hoffman, la humanidad hecha imagen de celuloide; o el niño Jeremy Blackman, máquina de aprender cosas inútiles y que cae del cielo al suelo cuando no es capaz de contener sus ganas de orinar en un directo de máxima audiencia; o William H. Macy, quizá el anterior viniendo de un futuro en el que perdió toda su inteligencia por un inoportuno rayo; o... Las redes que se tejen entre ellos son de acero: hablar de culpas y de víctimas llega a ser imposible, porque en cierta forma todos somos ambas cosas... y es difícil estar vivo cuando ni siquiera sabes a qué bando afiliarte.

Y en éstas, sólo lo extraordinario puede traer consigo un respiro, un parón para tomar aire y evitar la asfixia. Porque sólo lo que escapa a nuestros actos puede acabar con nuestro penar, bien mediante una enfermedad fulminante, bien a través de algo espectacular e inexplicable... y ni siquiera es una redención: es sólo un descanso, antes de que la rueda vuelva a funcionar.

Pocas películas como Magnolia han retratado con tanta profundidad el alma humana. A pesar de que quizá en su tramo final lleguen a pesar algo las más de tres horas de metraje, es d
ifícil no quedar subyugado por su capacidad hipnótica. Y para cuando llegamos al bellísimo y esperanzador plano final, esa tímida sonrisa de Melora Walters que pulveriza de un solo golpe la angustia de su rostro de cocainómana y, a la vez, nos permite respirar y liberar nuestra tensión, no podemos evitar aprovechar la menor ocasión que tengamos de mirar al cielo, a la espera de que, cuando creemos que no podemos más, que vamos a rendirnos, aún puede caernos encima algo más con lo que no contamos...

Una sensación que sería imposible sin la bellísima partitura compuesta por Jon Brion, y de la que al principio habéis podido oír, pinchando en el reproductor, uno de sus temas, largos, densos, y que es de los que mejor resumen lo que es la película, con un arranque ominoso que acaba abriéndose como la flor de los títulos de crédito.


Aunque lo que más se recuerde sean las canciones de Aimee Mann, inspiración última de la película. Y de la que es imposible no mencionar Wise Up, uno de los momentos álgidos de la cinta, en la que se rompe la lógica cinematográfica para que todos los personajes, incluso los que resulta imposible que lo hagan, canten la canción que contiene el sentido último de Magnolia: cuando crees que no puedes más, ten claro que en realidad no va a parar, no va a parar nunca. Así que espabílate; o ríndete.




Magnolia

EE. UU., 1999 188 min.

Escrita y dirigida por
Paul Thomas Anderson

Interpretada por
Jason Robards, Tom Cruise, Julianne Moore, Jeremy Blackman, Philip Baker Hall, Melora Walters, John C. Reilly, William H. Macy, Philip Seymour Hoffman

Música de
Jon Brion

Canciones de
Aimee Mann

Montaje de
Dylan Tichenor

Fotografía de
Robert Elswiti

Producida por
Joanne Sellar
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15 julio 2007

LA ROWLING Y EL CARVER


Harry Potter y la Orden del Fénix confirma lo que ya apuntaban las últimas entregas del Adolescente Mago: que nos encontramos ante una de las mejores sagas cinematográficas de los últimos años. Por su parte, Laura Linney y Gabriel Byrne nos regalan en Jindabyne unas interpretaciones dignas del relato de Carver que adapta; lástima que el resto de la película no termine de estar a su misma altura.

[+] Mi crítica de Harry Potter y la Orden del Fénix en LaButaca.net
[+] Mi crítica de Jindabyne en LaButaca.net

[+] Cinema Recensioni: Harry Potter y la Orden del Fénix, en They Made Me Do It
[+] 330 millonazos para Harry Potter, en Cinempatía
[+] "Harry Potter y la Orden del Fénix" de David Yates, en Mi galaxia lejana

12 julio 2007

HORROR EN CAJAS CHINAS



El reciente estreno de Historia de un crimen (no precisamente el de esta simplona traducción del original Infamous) ha terminado de añadir un peldaño más en esta extraña historia que se puso en marcha en el perdido pueblo de Holcomb, Kansas, un día cualquiera de 1959. A estas alturas del partido, casi no hace falta decir que nos referimos a la celebérrima matanza de la familia Clutter a manos de dos hombres, un derramamiento de sang
re sin ninguna razón aparente y que, involuntariamente, ha terminado atrapado en un lugar intermedio entre la crónica de sucesos y la más finolis reseña cultural.

¿Qué tuvo de especial ese crimen? Nos tememos que poco: cada cierto tiem
po noticias de sucesos parecidos colonizan los tiempos de los telediarios y los espacios de los diarios e internet para pasar a ser rápidamente olvidados, a no ser que atañan a famosos o algo les distinga de los demás. En el caso de los Clutter, ¿qué fue? Pues, por si aún no lo sabíamos, la reciente película de Douglas McGrath (que viene a unirse a Truman Capote, de Bennet Miller; y antes incluso, a la fundacional A sangre fría, de Richard Brooks) nos lo recuerda: lo que la hizo especial fue que la historia de la familia y sus asesinos se cruzó con la de Truman Capote, que la utilizó para escribir la que para muchos es la cumbre de su narrativa y, desde luego, uno de los libros más citados, estudiados, (normalmente mal) imitados y, por supuesto, leídos, la crónica detallada (lo que Capote llamó una non-fiction novel, y es que el canijo sureño era todo un experto en el automarketing) de unos asesinatos, irracionales y criminales unos, legales los otros.

La historia, por supuesto, es bien conocida, y no merece la pena insistir en ella.
Pero lo realmente fascinante es cómo las miradas que arrojan las dos películas vienen a añadir un peldaño más en esa extraña construcción en la que el horroroso suceso que les dio origen sigue presente y arrojando su sombra de inquietud sobre todo el que se acerca a la historia de las víctimas, sus criminales y el escritor de voz aflautada que un día descendió de un tren para regresar infectado por el virus de la autodestrucción genial.

Si lo que sucedió aquella fría noche dio pie a un libro en el que la historia de los asesinos era tan importante o más que la de los muertos; si de aquél surgió una primera película; si luego lo vivido por Capote dio pie al episodio más jugoso de su biografía oficial; si más tarde a una novela; y si de ambos surgieron dos películas, una de ellas con Oscar incluido para su protagonista... si casi cincuenta años después de que la sangre salpicara las paredes del sótano y los dormitorios de la casa de los Clutter las miradas del arte siguen amontonándose y arrojando la cruda realidad a un espacio en el que puede atisbarse, incluso, la belleza de lo que nos revela de qué estamos hechos, hemos de convenir que nos encontramos ante un suceso excepcional... pero no es lo que sucedió lo que lo hace así: fue la curiosidad, la de Capote primero, la de sus lectores después, la del biógrafo y novelista después, la de los directores y guionistas... y finalmente la nuestra, como espectadores, la que ha decidido que fuera así.

¿Qué pasaría si el arte se fijara en tantos otros sucesos, si las narraciones se fueran
sucediendo, conteniendo cada una a las anteriores como en unas cajas chinas? ¿En todas el horror podría llegar a convertirse en una extraña, pero no por ello menos real, forma de belleza? ¿O lo que pasó en aquél recóndito pueblo perdido en medio de la nada, y lo que ocurrió después, fue verdaderamente único y nos habla directamente a los ojos?


P. S. Buscando información sobre el tema, me topé con este blog, y en él un link al especial que un diario local dedicó al 40 aniversario de la publicación del libro. Los artículos recogidos no tienen desperdicio, desde una crónica de cómo el pueblo cambió irremediablemente tras la visita de Capote, la polémica con unos familiares que nunca han querido aceptar la visión que de las víctimas da el libro, o detalles de aquellos meses en los que el autor de Desayuno en Tiffany's estuvo recopilando información. Pero si con algo me quedo, porque me resulta especialmente turbador, es con la galería fotográfica, que ofrece desde imágenes actuales de la casa en la que los Clutter fueron masacrados, a fotos de la época o retratos actuales de personas cercanas a los sucesos que aún viven. Las imágenes que ilustran este post (la imagen actual de la tumba donde están enterrados los miembros de la familia, y una página del anuario del instituto correspondiente a aquel fatídico año) están sacadas de ahí. Aunque, no sé muy bien por qué, el que me inquieta especialmente es este retrato de Jesucristo, pintado por el asesino Perry Smith durante su paso por prisión...

09 julio 2007

¡MENOS BAY Y MÁS SPIELBERG!


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Una copia mala y ruidosa de las películas que llenaron nuestra adolescencia bajo la advocación de "Steven Spielberg presenta...". Ojalá que, como en aquellas, en Transformers se viera más su huella.

[+] Mi crítica en LaButaca.net

[+] Crítica Transformers: Michael Bay tira la casa por la ventana, en Cinempatía
[+] Crítica: "Transformers", en La sesión golfa
[+] Crítica: Mi Transformer preferido, en Cineahora
[+] ¡Sin cabeza no eres tan valiente!, en Las horas del lobo
[+] Arrollador éxito de "Transformers" en la taquilla USA, en Lo K Sea
[+] ¿Y si Bay se desencasillara?, en Silencio, se rueda
[+] Crítica: Transformers, en Disculpen que no me levante
[+] Todo lo que tiene que ser un blockbuster veraniego: Transformers, en Ser cinéfago, según John Trent. Edición especial

[+] Transformers, en El búnker
[+] B. S. O.: Y... Steve Jablonsky en "Transformers", en Cineahora

06 julio 2007

LO SUBLIME NUNCA ES RIDÍCULO


Dicen los que de ello entienden que fue el mejor bailarín del siglo XX, quizá el mejor que nunca haya existido. Pero no hace falta ser un experto en ballet (yo no lo soy) para quedarse boquiabierto ante la manera en que Rudolf Nureyev se movía, saltaba y se expresaba sobre un escenario; quizá no sea excesivo decir que no es que su baile fuese bello, es que representaba la Belleza en estado puro.

Como todo genio, su temperamento fue difícil, su soberbia infinita, su despotismo a la hora de tratar con los simples mortales extremo; una exigencia hacia el mundo paralela a la que se dedicaba a sí mismo, y que sólo la derrota de la enfermedad que le arrasó a los 54 años, cuando el sida seguía siendo el Impronunciable, logró atemperar.

Y sin embargo, fue ese Ogro genial el que, un buen día, apareció en el show de Los Teleñecos y se marcó una actuación memorable con la mismísima Peggy. ¿Divertido? Claro que sí, y mucho. ¿Ridículo? Nunca: lo sublime no puede serlo.


03 julio 2007

EL HIJO PRÓDIGO Y LA MADRE HARTA



¿Cómo es posible que, mientras se acumulan los lloros sobre el futuro del cine español, alguien con el talento de Juan Carlos Fresnadillo haya tenido que irse fuera de nuestro país, tras seis años, para hacer su nueva película, 28 semanas después? Más suerte tuvo el casi debutante Joachim Lafosse, que en Propiedad privada cuenta con una inmensa Isabelle Huppert que le levanta la película.

[+] Mi crítica de 28 semanas después en LaButaca.net
[+] Mi crítica de Propiedad privada en LaButaca.net

[+] Cinema recensioni: 28 Weeks Later..., en They Made Me Do It
[+] Reseña: 28 semanas después (2007), en Horas de oscuridad
[+] ¡Sin cabeza no eres tan valiente!, en Las horas del lobo
[+] Herencia corregida y aumentada, en Silencio, se rueda

30 junio 2007

¡QUEREMOS TANTO A WALLANDER!


Ahí le tenéis, él es el culpable. Se llama Henning Mankell y es el creador de uno de los detectives que más seguidores han cosechado en todo el mundo, un policía de Ystad, una pequeña localidad del sur de Suecia, que compagina la investigación de sus casos con los problemas derivados de la soledad que le procura un divorcio, un padre que no le entiende, una hija con la que no logra comunicarse como le gustaría, y que a lo largo de la serie de siete novelas que, cronológicamente, nos lo van presentando, acumula problemas de sobrepeso, un incipient
e alcoholismo, diabetes y, lo peor de todo, la sensación de no entender gran cosa de un país que antes era poco menos que el paraíso y ahora se enfrenta a problemas que sobrepasan las posibilidades de una pequeña comisaría. Su nombre: Kurt Wallander.

Digámoslo claro: Mankell no es, por ejemplo, Raymond Chandler. Literariamente, su estilo es correcto, pero no maravilloso. Y sin embargo, el magnetismo que desprende su personaje es poderoso; quizá porque es fácil reconocerse en sus pequeñas miserias, en los fracasos cotidianos que tanto pueden recordarnos a los nuestros. Quizá porque no es un héroe, y por momentos ni siquiera resulta simpático (lo que resulta más evidente en Antes de que hiele, la primera novela de la nueva serie dedicada a la hija, también policía y en la que Wallander se nos muestra a través de la visión de ella). Quizá, en fin, porque termina siendo un viejo conocido que se reencuentra contigo en cada volumen.



Desde luego, lo que es un hecho cierto que es un éxito; lo fue primero en su país de origen, luego en Alemania y, de ahí, ha ido saltando a otros, entre ellos el nuestro. Tanto es así que Ystad ha creado un paquete turístico para los seguidores del comisario, en el que pueden visitarse los escenarios reales que aparecen en los libros; se multiplican los clubes de fans en internet y el actor que lo encarnó en una serie de adaptaciones televisivas, Rolf Lassgård (al que podéis ver encima de este párrafo) se ha convertido en una celebridad en Suecia y Alemania (aunque ha sido sustituido en la nueva serie, que adapta las novelas de la hija, por Krister Henriksson).

Me he sentido decepcionado al saber que Paul Verhoeven ha cancelado, al parecer definitivamente, su proyecto de adaptar, Hollywood style, Pisando los talones, una de las novelas de la serie. Incluso, se había filtrado que la podría protagonizar Brian Dennehy (¿qué ha sido de él?), un actor que, desde luego, da la apariencia física que uno se imagina en Wallander, aunque quizá sea demasiado viejo. De todas maneras, no parece que vaya a ser así, y bien que lo siento, porque reconozco que las producciones suecas (editadas en nuestro país en DVD y creo que visibles en alguna de las cadenas locales que pululan por ahí) me saben a poco. Tampoco tengo muy claro en qué podía quedar convertido el bueno de Kurt tamizado por el pillo de Paul, pero la curiosidad, desde luego, era máxima.

Habrá que esperar, porque desde luego es un personaje potente, con enormes posibilidades. Mientras tanto, nos quedan los libros, magro consuelo para los que ya nos los hemos devorado. Y si no lo conocéis, os recomiendo coger el primero, Asesinos sin rostro, y echarle un vistazo. Si os gusta, enhorabuena y adelante, tenéis seis títulos más para disfrutar (menos Los perros de Riga, el segundo y con diferencia el más flojo). Y os puedo asegurar que os envidiaré mucho.


P. S. Cuando había terminado de escribir este post, me entero de que Johanna Sällström, la actriz que hacía de la hija de Wallander, Linda, en la serie producida y emitida el año pasado, apareció muerta el pasado 13 de febrero, con tan sólo 32 años de edad, en Malmö. Y, como podéis ver en la cantidad de vídeos que sus fans han colgado en YouTube, sus seguidores eran innumerables. Verdaderamente impresionante.

27 junio 2007

¿NO SERÁ QUE DISNEY HA COMPRADO DREAMWORKS?






Lo peor no es que Shrek Tercero sea previsible; lo peor es que se ha convertido precisamente en aquello que supuestamente parodiaba. Menos mal que, al menos, sólo dura hora y media; un detalle en los tiempos que corren.

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[+] Shrek tercero, la fórmula se agota, en Tras las puertas
[+] Shrek Tercero & Mangy-Cours, en Somewhere Only We Know...
[+] Secuencias "palomiteras" para tiempos de canícula, en Silencio, se rueda

24 junio 2007

DOS REALIDADES QUE SE FUNDEN


Mirad bien esta foto, que he sacado de la web de El Periódico de Catalunya, y que firma Eloy Alonso (aunque sospecho que apareció antes en La Voz de Asturias, el primer periódico donde fui becario demasiados años ha, y en el que ahora es jefa de Cultura Blanca Gutiérrez, compañera mía de prácticas).

Diréis con razón: "bueno, es una foto más del pesado de Woody buscando localizaciones en Barcelona y Asturias, q
ue para cuando estrene la película dichosa ya nos va a tener hasta el cogote sin haber visto ni un fotograma..." Bueno, sí y no.

porque, efectivamente, la foto es de su estancia en Oviedo para preparar la película. Y no porque, en realidad, la imagen tiene para mí un significado muy especial, porque se trata de la iglesia de San Julián de los Prados, una pequeña preciosidad prerrománica del siglo IX y que es Patrimonio de la Humanidad (no esa cosa de marketing llamada las nuevas siete maravillas o algo así), la que conserva más pinturas y que, para colmo, aún está abierta al culto.

Supongo que seguiréis diciendo: "bueno, ¿y qué?". Pues que resulta que el barrio en el que se encuentra fue el mío durante la mayor parte de los años de mi infancia y juventud en Oviedo, antes de venirme para Madrid a los 18 años. Más concretamente, es la iglesia donde me bautizaron, donde comulgué, donde tuvo lugar el funeral de mi madre, donde se casó mi hermana... Casi todas las cosas importantes de mi familia que han pasado por una iglesia ocurrieron entre sus paredes. Recuerdo que, de hecho, cuando me llevaban a la misa del domingo, o en el catecismo, como me aburría bastante, me gustaba imaginarme ese mismo recinto en, pongamos el siglo X o el XI, lleno de guerreros con corazas (ya ves tú, supongo que en realidad, lo que más habría serían campesinos y artesanos). Y, lo que son las cosas, hasta me sentía importante y todo, porque la mayor parte de mis amigos iban a iglesias feúchas, no como la de un servidor (hay que ver la de tonterías que puede llegar a pensarse uno cuando es crío... bueno, y después también).

Lo que nunca me imaginé es que Woody Allen y Santullano (porque así conocemos popularmente a la iglesia) pudiesen llegar a compartir el mismo espacio; vamos, que si me dicen que iba a aterrizar un ovni al lado de la autopista y que E. T. se iba a pasear entre los bancos, a lo mejor me lo creería más. Pero hete aquí que dos dimensiones diferentes, y aparentemente excluyentes, han venido a juntarse. ¡Mira tú!

Si encima le da a la Scarlett por pegarse un garbeo por ahí, definitivamente me da el pasmo. ¡Y yo que creía que era un fantasma imaginándome a los de las corazas!

21 junio 2007

TAKESHI, MAJO, NO HABERTE MOLESTADO...






Menos mal que lo último del habitualmente genial Takeshi Kitano, Takeshis', es un regalo para sus fans. ¡Anda, que si llega a ser un castigo...!

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[+] El viaje onírico de Kitano: Takeshis', en Ser cinéfago, según John Trent

18 junio 2007

CAPOTE (Y SU CIRCUNSTANCIA)


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Truman Capote descansaba sobre el soberbio trabajo de Philip Seymour Hoffman, pero Historia de un crimen (horrorosa traducción del original Infamous) ofrece una mirada mucho más completa sobre lo que ocurrió para que Capote se suicidara como autor escribiendo A sangre fría. Y una sorpresa: aunque parezca increíble, Sandra Bullock aquí está inmensa.
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14 junio 2007

OSCURA, INQUIETANTE, REPULSIVA... HERMOSA POESÍA








Léolo, de Lauzon; Crash, de Cronenberg; Inland Empire, de Lynch... Con Tideland, Terry Gilliam se une a la lista de obras que asumen su condición de suicidas saltos sin red que inevitablemente espantarán a la mayor parte de sus espectadores. A cambio, en sus pliegues anida la poesía, pero para encontrar su brillo hay que dejarse inundar (e incluso asquear) antes por el barro.

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11 junio 2007

PARA PICAR ENTRE HORAS


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Ocean's 13, la nueva entrega de la saga de Soderbergh, Clooney & Cía., de no ser película daría un perfecto tentempié para picar entre horas: buena pinta, sabor agradable, no hace falta tener hambre para comerla, no alimenta... y no deja ninguna huella, más baja en calorías no puede ser.

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[+] Cinema Recensioni: Ocean's Thirteen, en They Made Me Do It
[+] Viva Las Vegas!!!, en El séptimo cielo

[+] "Ocean's Thirteen", de Steven Soderbergh, en Mi galaxia lejana
[+] Secuelas "palomiteras" para tiempos de canícula, en Silencio, se rueda

07 junio 2007

EN EL INTERIOR DE UNA PLANTA CARNÍVORA



Una de las mejores noticias que nos llegaron de Cannes fue la recuperación para la causa de los Coen. Si hemos de creer lo que los cronistas y enviados nos han contado, No Country for Old Men nos devolverá a los dos hermanos en ple
na forma (¡qué pena que aquí tengamos que esperar hasta el 28 de marzo del 2008 para deleitarnos!). Y ya era hora, porque hace ya más de diez años que firmaron la última de sus dos obras realmente maestras, Fargo.

Pero antes, en 1991, los Coen habían facturado la que es, probablemente, su obra más compleja y ambiciosa (y, tal vez por ello, la más simbólica y difícil de penetrar), y en la que su poderío como cineastas se despliega de manera más apabullante. Barton Fink logró el raro privilegio de hacerse con la Palma de Oro en el Festival de Cannes por unanimidad del jurado, y Joel Coen y John Turturro recibieron sendos galardones a mejor director y actor. En los Oscar no mojaron, pero se llevaron tres nominaciones, entre ellas a Mejor Secundario para Michael Lerner, el genial y alucinado director del estudio que contrata al protagonista.



Como ocurre con todas las obras maestras, Barton Fink va más allá del relato que justifica la película, el de un prestigioso autor teatral de éxito que es contratado por un gran estudio de Hollywood para escribir guiones para un particular género cinematográfico, las películas de lucha libre. Y va más allá porque en su interior, y como en unas cajas chinas, contiene una serie de refle
xiones e iluminaciones sobre el papel del arte y el artista, la fuente de la creación y la descripción de cómo una capa de anodina mediocridad va cubriendo al lleno de ínfulas y pagado de sí mismo autor, que ve consumirse su talento en el interior de un hotel que parece sudar, respirar e incluso digerir (el papel de las paredes de la habitación de Barton se despega, recubiertos como están por una cola pegajosa y poco efectiva, y resulta inevitable ver la estancia como si fuera el interior de una planta carnívora, y al escritor que lucha por sacar adelante un guión que se le resiste, a un insecto atrapado al que la lenta digestión de la planta-habitación va chupándole toda su vitalidad, su creatividad).

Sólo un ejemplo, una imagen brillante y deslumbradora de una película que fluye con la calma y elegancia marca de la casa cuando los Coen se miran en la forma (
que no en el fondo) del cine clásico. El año anterior habían firmado Muerte entre las flores, su particular mixtura del cine negro clásico con las miradas posteriores al mundo de la mafia, el cómic y hasta el cine de terror, y aunque en lo formal Barton Fink podría parecer una continuación de su apuesta estética, en realidad su intención es otra muy distinta. Y ahí es donde la película se vuelve verdaderamente grande.


En un metraje que parece iniciarse bajo el clasicismo, nos aguardan sorpresas: incursiones más cercanas al cine de Lynch que al esperable en una película ambientada en el Hollywood de los cuarenta, escenas enigmáticas (por no hablar del discutido segmento final del hotel), una atención al detalle y el ritmo que levantan escenarios que son más símbolos que lugares reales y una inquietante, bellísima y contenida banda sonora del casi siempre inspirado Carter Burwell... Barton Fink es un auténtico banquete para el cinéfilo, una obra que sólo puede ser creada desde un estado de gracia total. Esperemos que, por fin, nuestros hermanos cineastas favoritos vuelvan por sus fueros. Si efectivamente es así, nos encontraremos ante una de las noticias más grandes para los cinéfilos de los últimos años.



Barton Fink
EE. UU.-Reino Unido, 1991 116 min.

Escrita y dirigida por Joel Coen y Ethan Coen (no acreditado como director)
Interpretada po
r John Turturro, John Goodman, Judy Davis, Michael Lerner, John Mahoney, Tony Shalhoub, Jon Polito, Steve Bucemi
Música de Carter
Burwell
Montaje de Joel y Eth
an Coen (firmando como Roderick Jaynes)
Fotografía de Roger
Deakins
Producida por Ethan Coen y Graham Place



04 junio 2007

COMO SIEMPRE, LA MOORE





Lo único que perdura de este telefilm hinchado es la soberbia actuación de Julianne Moore, en otra muestra de su especialidad: las sufridas amas de casa de los 50-60. Por lo demás, es una lástima: la historia de La ganadora tenía potencial, pero se queda atascada en tierra de nadie.

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31 mayo 2007

DESCRÍBEME LA LUZ


La verdad es que lo de escribir sobre cine es algo que siempre me ha despertado contradicciones, aunque en realidad no otra cosa sea lo que haga en este blog (ambas cosas, escribir sobre cine y tener contradicciones).

Entiendo muy bien los libros biográficos, las enciclopedias, todo lo que se refiera a una acumulación de datos, algo así como las descripciones técnicas de un cuadro o una escultura (técnicas, dimensiones, dónde está la obra, cuándo se realizó, etc.). Pero cuando nos adentramos en los terrenos de la teoría, ahí no puedo evitar sentir que piso suelo poco firme: ¿hasta qué punto se puede teorizar sobre lo que, en esencia, puede no ser más que un estímulo estético que despierta una sensación, un estado de ánimo, en nosotros?

Hagamos un experimento: imaginémonos a un interlocutor ciego. Supongamos que intentamos explicarle con palabras un plano de Dreyer, que queremos hacerle entender lo que el maestro danés fue capaz de hacer con la luz; sería totalmente imposible, nada que se construya con palabras podrá siquiera aproximarse, y no porque la palabra sea inferior, sino porque discurre por otros caminos, su capacidad de sugerencia y construcción de belleza acude a otros mecanismos, y a veces su forma de atacar es oblicua, no directa como la potencia del cine; uno y otra pueden igualmente perdurar u olvidarse, pero a la vez son muy diferentes. Por eso, reconozco que siento incomodidad cuando me sumerjo en algún análisis teórico de la obra de un creador que admire porque, en demasiadas ocasiones, siento que alguien está atrapando una hermosa mariposa para clasificarla, barnizarla, pincharla y mostrarla, reducida a una comprensión fácil pero inmóvil y sin vida, una especie de fotocopia lujosa de lo que fue cuando aún volaba.

No recuerdo a quién, pero una vez leí en algún sitio a alguien que afirmaba que la aparición del cine había cambiado nuestra forma de soñar: el hombre contemporáneo, influido por el lenguaje audiovisual, había introducido en sus sueños los travelling, los fundidos, los cortes de plano (claro que, cuando se lo comenté a un buen amigo, éste me replicó que, en realidad, era el cine el que había imitado a los sueños... no sé si es así, pero no me diréis que se trata de una respuesta más que sugerente)... y lo mismo había ocurrido con el resto de las artes: en literatura, por ejemplo, ya nadie describe una habitación de manera prolija a como lo hacía Tolstoi: ahora leemos "la alcoba de una aristócrata rusa", y ya la tenemos en nuestra mente fijada, con mucha probabilidad, por la vista en alguna película.

Las palabras, los libros y el cine. Una relación fructífera pero también complicada. Y cuidado con los teóricos: en demasiadas ocasiones parecen pagados por los enemigos del cine.

P. S. Este desbarre nació durante un paseo por entre las casetas de la Feria del Libro de Madrid, que ya ha instalado sus reales en el Parque del Retiro, con el estupendo cartel que encabeza el post y que, desde luego, va más que sobrada de propuestas para todo tipo de lectores cinéfilos, sesudos o no. Están todas las editoriales especializadas, y resulta bastante curioso comprobar cómo publicaciones hasta hace poco no demasiado apreciadas, como el cómic, han logado abrirse paso entre el montón de volúmenes que se muestran. Y si no, ahí está el éxito de 300, que lleva camino de convertirse en uno de los títulos más vendidos de la temporada, ¡quién se lo iba a decir al "bueno" de Miller!

28 mayo 2007

EL ÉXITO Y LA DERROTA



El final (¡jajaja!) de la trilogía de Piratas del Caribe, En el fin del mundo, remonta al menos parte del mamotretismo de la segunda entrega, aunque sin llegar a las excelencias de la primera. La historia de la relación entre un profesor drogadicto y su alumna, Half Nelson, sería mucho mejor si su director no se dejara llevar tanto por la cargante e intencionada pobreza visual. Un éxito millonario y la narración de una derrota personal, con el nominado al Oscar Ryan Gosling al frente: no puede haber nada más extremo.
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24 mayo 2007

¡Y YO, CON ESTOS PELOS!



Pues sí; porque, para mi asombro, resulta que éste su humilde blog acaba de cumplir un año de vida. Desde luego, nunca tuve muy claro que llegaría hasta aquí (un temor que, por lo que veo, abunda bastante en la blogosfera). Pero sí, a lo largo de 131 entradas, aquí he tenido la ocasión de compartir con vosotros opiniones, desbarres, amores y alguna que otra polémica. Ni qué decir tiene que sin vosotros este post no existiría, y os aseguro que tengo más ganas que nunca de seguir adelante. Espero que los doce próximos meses nos traigan motivos para seguir compartiendo nuestra común adoración por esa cosa llamada cine.

Y, como recuerdo de estas 52 semanas, me he permitido seleccionar, a partir de vuestras respuestas y de menor a mayor interés, los 10 temas que más atención han despertado por estos lares. Una selección tan aleatoria y poco definitoria como cualquier otra; pero creo que alguno de ellos sí que han sido temas destacados de todo este tiempo. Recordemos cuáles:

  • The Prestige, o el triple salto mortal con tirabuzón de Christopher Nolan (19/1/07). Antes de su estreno, era una de las películas más esperadas por todos los aficionados. Parecía tenerlo todo para convertirse en una obra de culto, pero su recepción fue desigual. Para mí, un título fascinante, una indagación sobre los mecanismos de la ilusión. Para muchos de vosotros, simplemente, una tomadura de pelo (una polémica que, por cierto, se ha repetido en este tiempo con otros cuantos títulos).
  • El perfume, o la segunda e inesperada vida de Jean-Baptiste Grenouille (27/11/06). Nadie daba un euro, sin embargo, por el éxito de ésta. Y sin embargo, el astuto de Tom Twyker consiguió que ni los fanáticos del libro quisieran ahorcarle ni el resto huyese de ella como de la peste. No es una obra maestra, pero ojalá la mayoría de las propuestas comerciales se pareciesen a ésta.
  • Borat, o cuando un guión adapta la realidad (28/1/07). Ella nació para el escándalo; y por ello, muchos se echaron a la cabeza cuando apareció entre las nominaciones al Oscar al mejor guión adaptado. Una de las provocaciones más inteligentes que nos han llegado en años.
  • Amanecer de los muertos, o este chico ya apuntaba maneras (6/1/07). Pocos meses antes del estreno de 300, recordábamos la primera película de Zack Snyder, un nombre que, si vuelve a acertar con Watchmen, va a llegar muy lejos. Claro que su adaptación del clásico de Romero despertó mucha más unanimidad que su polémica excursión a Esparta...
  • Hijos de los hombres, o ¡viva México, cabrones (parte I) (21/10/06). Alfonso Cuarón golpeó primero con esta cinta que, superando los convencionalismos de un guión bastante previsible, echaba el resto con una estética y una forma de mirar que marcó otros títulos de la temporada y que dará aún mucho que hablar. De visión obligada para todos aquellos que aún no lo hayan hecho.
  • El laberinto del fauno, o ¡viva México, cabrones! (parte II) (12/10/06). Ninguneada por los popes del cine patrio, que negaron su españolidad hasta que la caída de Almodóvar del caballo oscarino no les dejó más remedio, tuvo que venir un director mexicano visionario y genial a sacar lo mejor de nuestra industria. A pesar de la abdicación de la prensa oficial, consiguió un éxito sin precedentes también fuera de nuestras fronteras; pero ¡qué sabrán estos gringos y gabachos, si no supieron valorar la verdadera maravilla de nuestra industria, o sea el título que viene a continuación!:
  • Alatriste, o cómo nos la dieron con queso (2/9/06). En realidad, iba a escribir "cómo nos la metieron doblada", pero me pareció demasiado coloquial incluso para este blog. Lo peor no es que la película española más esperada en décadas fuera un bodrio sólo superado por la inenarrable El camino de los ingleses, sino que la promoción y el respaldo de la crítica oficial venía a decir que si no te gustaba esta película, es que eras un vendido al Imperio y sus blockbusters de medio pelo. Afortunadamente, el tiempo pasado, aunque aún sea poco, parece que ya la va poniendo en su sitio (o sea, con una pátina de polvo que ni los legajos del despacho del conde-duque de Olivares).
  • United 93, o a tito Oscar no le gusta remover el pasado (24/8/06). En el año en que Oliver Stone nos hizo pasar el bochorno de World Trade Center, Paul Greengrass nos regaló esta asfixiante cinta, un mecanismo de relojería para abocar al espectador a la angustia que debieron sentir los pasajeros del vuelo que se estrelló el 11-S. Mereció mejor suerte en los premios, pero su escasa complacencia no le benefició. Una de las grandes películas del año.
  • La joven del agua, o cómo una de las películas más sugerentes del año "triunfó" en los Razzies (27/8/06). Adelantándose al fenómeno Aronofsky, mezclaba momentos de una gran hermosura con otros poco afortunados, pero sinceramente no mereció su destacada presencia en los Razzies de este año... parece que Shyamalan ha logrado recuperarse de este golpe (está por ver si pasa lo mismo con el bueno de Darren), pero más le vale acertar en su siguiente proyecto con Mark Wahlberg (¡glup!), o tendremos que ir despidiéndonos de sus poco convencionales propuestas...
Y el tema estrella de este blog, de mayo a mayo, fue... ¡tacháaaaaaaaan!:
  • Infiltrados, o Scorsese ya es venerable (29/10/06). Que si es un remake, que si es tramposa, que si los Oscar fueron un reconocimiento excesivo... Poco importa: la crítica (bueno, casi toda) y el público (éste sí que casi todo) coincidieron y le dieron a tío Marty el éxito y el taquillazo que últimamente se le escapaban. Una obra de un gran vigor y, de rebote, la confirmación de que DiCaprio es grande, muy grande... y ¡ojo con lo que vendrá!
Nada más; ¿de qué hablaremos dentro de un año? Ni idea, pero lo que es seguro es que estaremos aquí para recordarlo. Y si queréis pasaros, sabéis que estáis invitados: en esta casa siempre hay luz.

21 mayo 2007

EL QUE SE CONSAGRA Y EL QUE DECLINA



Definitivamente, David Fincher ha entrado en la lista de los grandes firmando con Zodiac algo que, si no es una obra maestra, se le parece mucho. En cambio, el antiguo pope del indie, Tom DiCillo, nos presenta con Delirious una mediocre cinta que, sinceramente, hubieran podido protagonizar Ben Stiller o Hugh Grant o Cameron Diaz y a nadie habría extrañado (¡y luego preguntarán que por qué San Sebastián está devaluado!)

[+] Mi crítica de Zodiac en La Butaca.net
[+] Mi crítica de Delirious en LaButaca.net

[+] Atrapados en un rompecabezas, en Silencio, se rueda
[+] Crítica: "Zodiac", en Cineahora
[+] Zodiac (David Fincher, 2007), en Tierras de cinefagia

[+] Zodiac y el cine, el cine y Zodiac, en El séptimo cielo

[+] Zodiac (2007), en La cinta de Moebius

17 mayo 2007

MÉXICO SIN FANTASÍA






Hay vida más allá de Cuarón y Del Toro, y Francisco Vargas Quevedo lo demuestra en su extraordinaria opera prima, El violín. Un relato que va cerrándose en torno a sus protagonistas, especialmente el auténtico (y no profesional) don Ángel Tavira.


[+] Mi crítica en LaButaca.net

14 mayo 2007

BORRACHERA CON GASEOSA





Una decepción; Borrachera de poder, la última entrega del (habitualmente) maestro Claude Chabrol, es una aburrida nadería que ni siquiera salva la presencia de la siempre estupenda Isabelle Huppert.
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07 mayo 2007

LOS VERDADEROS OCHENTA



Una película tan excepcional como Donnie Darko tiene múltiples niveles de lectura. Su capacidad de sugerencia, su sutilidad, su intención de no mostrar todas las cartas para que sea el espectador el que complete el puzzle es extraordinaria. Pero hay un aspecto que por primera vez me ha llamado la atención al volver a verla, quizá por lo que tiene de generacional, y es su particular mirada a esa década a los tan glorificados, nostálgicos y añorados, por los de mi quinta, años ochenta. Una mirada que nos viene a decir, poco más o menos, que aquello no fue el derroche de optimismo, alegría y frivolidad que creemos recordar, sino una década en la que las fuerzas oscuras ya estaban presentes, latentes, que lo podrido que pudimos ver desde entonces ya estaba sembrado en aquellos días, que la inolvidable aventura de Marty McFly y su inseparable Doc a través del tiempo, y de la que la historia de Donnie Darko viene a ser su traducción oscura y quizá, más abrumadoramente real, no fue más que un espejismo.

Es curioso, pero al volver a revisar la maravilla de Richard Kelly, cobra nueva vida bajo ese prisma. Supongo que, en realidad, ni en eso nuestra generación es excesivamente original: todas llegan a un momento en el que descubren que el jardín guardado bajo siete llaves en la adolescencia no era, ni mucho menos, tan idílico como creíamos. Y así, mientras pasábamos el tiempo dejándonos llevar por las historias pergeñadas por los Spielberg, Zemeckis y compañía, mientras nuestra nostalgia sigue reservando un lugar preferente para Los Goonies, los Gremlins o El secreto de la pirámide (un lugar al que procuramos limpiar periódicamente el polvo para no ajar nuestros recuerdos), seguramente entre nosotros ya había un Donnie Darko capaz de ver que aquello era una mentira, que bajo las sonrisas, las hombreras y los peinados imposibles podía esconderse algo monstruoso o extrañas amistades que nos llevasen a la destrucción.

La clarividencia de Kelly en Donnie Darko tiende, así, un hilo temático con el Terciopelo azul de David Lynch: si éste pulverizó la porcelana de todo a cien de los idílicos cincuenta y primeros sesenta, aquél nos dijo que, en realidad, nuestra década fue tan siniestra como todas las demás, algo de lo que ya nos empezó a avisar el rostro aún infantil de River Phoenix en Cuenta conmigo. Y lo confieso: cada vez que veo la imagen enferma de Michael J. Fox no puedo evitar algo que me aprieta el corazón, como si presintiera muy cerca, demasiado cerca, una voz que me impele a despertarme. Y yo no quiero hacerlo.
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Donnie Darko
EE. UU., 2001 113 min.

Escrita y dirigida por Richard Kelly
Interpretada por Jake Gyllenhaal, Holmes Osborne, Maggie Gyllenhaal, Daveigh Chase, Mary McDonnell, James Duval, Patrick Swayze, Drew Barrymore
Música de Michael Andrews
Montaje de Sam Bauer y Eric Strand
Fotografía de Steven B. Poster
Producida por Adam Fields, Nancy Junoven, Sean McKittrick y Drew Barrymore

03 mayo 2007

UNA ESPERA QUE SE ME HARÁ MUY LARGA


Este post se lo debo al reverendo Harry Powell, porque fue en su blog donde vi por primera vez el avance de una película que me tiene fascinado desde entonces. Y no sólo porque me parece un modelo de tráiler trabajado al máximo, construido de una manera sugerente y elegante, con detalles como el cuidado de una banda sonora que incluso incorpora a la melodía el sonido de una máquina de escribir.

No, no fue sólo por ello, sino porque, para mí, representa el revivir de un libro, una historia, que me acompañó hace unos años, cuando cayó en mis manos Expiación, de Ian McEwan, y me quedé atrapado por un relato plagado de recovecos que, entre otras cosas, narra un hecho aparentemente inocente pero que tendrá graves consecuencias a lo largo de décadas, una historia romántica y desgraciada, el retrato del Londres asediado por las bombas, la odisea de las tropas británicas atrapadas en la Francia desmoronada ante el avance nazi, el clasismo de la sociedad inglesa, las mansiones y un modo de vida que en los años treinta daba sus últimas bocanadas...

Ni siquiera las acusaciones de plagio que hace unos meses sembraron la prensa anglosajona (aquí podéis leer la respuesta del propio McEwan) han hecho que amaine en mí esa fascinación. La película la dirige Joe Wright y, sinceramente, si la firma quien fue capaz de hacer de Orgullo y prejuicio la Jane Austen más viva que he visto en una pantalla, tiene para mí todo el crédito; porque creo en su capacidad de sacar lo mejor de Keira Knightley y el cada vez más sólido James McAvoy, porque entre los pliegues de su metraje se aloja la maravillosa Vanessa Redgrave, porque la delicadeza y serena melancolía que emana el tráiler promete lo mejor... y porque no se estrenará hasta el 11 de enero del 2008, puedo deciros que la espera se me hará muy, pero que muy larga. Puede que al final del viaje me aguarde la decepción pero, hasta entonces, os aseguro que el hormigueo que me recorre será buena compañía (y eso, francamente y en los tiempos que corren, no es poca cosa).

[+] El tráiler de Atonement en Quicktime
[+] El tráiler de Atonement en YouTube

[+] Atonement, en El día del cazador