29 julio 2006

PARA VER EN EL TREN (O EN EL BUS)

Comparto con una amiga una clasificación de la calidad de las películas seguramente no muy ortodoxa, pero que a nosotros nos va de perlas, porque nos sirve para saber al instante qué podemos esperar de un título: son las que decimos que "son para ver en el tren" (en mi caso, porque es el medio que más utilizo para los viajes largos) o "en el bus" (en el suyo, por las mismas razones).

¿Qué tipo de películas son ésas? Pues las que sin ser estrictamente buenas, son entretenidas, amables (para que justifiquen el esfuerzo de tener el cuello estirado para ver la pantalla) y, sobre todo, se dejan ver sin pensar, tan fáciles de seguir en su desarrollo que hasta puedes echar una cabezadita en medio de la historia que no pasa nada, te vuelves a subir en marcha y tan ricamente.

Pues bien, Poseidón es 100 % una película para ver en el tren, o en el bus, o en el avión... en todos los sitios menos en un barco, supongo (aunque existe un crucero que se llama como la película, lo que denota un curioso sentido del humor del propietario de la naviera). E incluso es para ver en el cine, si es que uno rebaja sus expectativas y simplemente quiere pasarse poco más de una hora y media (tiene una duración absolutamente agradecida y la historia va al grano a los cinco minutos, lo que no es poca cosa en los tiempos grandilocuentes que corren) dejándose llevar por imágenes que va a olvidar en cuanto ponga un pie en la calle y se ponga a decidir con el/la/los/las acompañante/s a qué terraza ir a tomarse unas cañitas y unas racioncitas.

Y ello es porque, básicamente, Poseidón, a pesar de la pátina de espectacularidad que tienen varias de sus escenas (es impresionante el largo e imposible travelling inicial, en el que una cámara subacuática nos muestra la quilla del barco y luego emerge, vemos el crucero en todo su esplendor para luego recorrerlo de propa a popa, siguiendo en un momento al personaje de Josh Lucas mientras corre para luego dejarle, dar la vuelta al buque, subir una planta y terminar de nuevo con Lucas que se detiene a contemplar el mar... una auténtica maravilla que abre de la mejor manera la película), un telefilme hinchado a formato cine. Tanto es así que, como en éstos, uno acaba asistiendo más a una historia intimista, a pesar de las inundaciones y grandes escenarios que va recorriendo el grupo protagonista.

De todas formas, que la palabra "intimista" no nos llame a engaño, porque aquí no hay una tensión como la que sí lograba el director en El submarino o La tormenta perfecta, en las que se escondía una recreación de la fragilidad y absoluta soledad del hombre cuando se queda atrapado en la vastedad del océano, sea por debajo, como en la primera, o por encima, en la segunda. Los personajes tienen tan poca definición que en el fondo te da igual que vivan o mueran, se sacrifiquen o sean sacrificados (atentos a la escena del hueco del ascensor y el camarero, de una contundencia difícil de ver en una película de puro entretenimiento como ésta), a pesar de que no se puede negar que los actores están correctos, y siempre es agradable reencontrarse con alguien tan eficaz como Kurt Russell (Richard Dreyfuss simplemente está ahí, puesto por el Ayuntamiento; creo que vamos a tener que ir aceptando que es mal actor, y que fueron más mérito de Spielberg que de él sus interpretaciones en Tiburón y Encuentros en la tercera fase). El resto, empezando por un excelente Lucas, hacen lo que tienen que hacer, excepto un despistado Kevin Dillon y un directamente asfixiable (o ahogable, en este caso) niño.

Poco más: ni siquiera escenas sobre el papel tan brutales como la de la discoteca, donde vemos cómo mueren de repente electrocutados todos los supervivientes menos los cuatro que luego se unirán a la pandilla de buscadores de la salida te ocasionan un verdadero impacto, tanta es tu escasa identificación con lo que está pasando. Pero no se le puede negar a Wolfgang Petersen una honradez de carta cabal: lo que hay es lo que ves y no pretende ir de otra cosa; estamos lejos, pues, del despropósito megalómano de Troya. Y con eso le perdonamos algunos fallos clamorosos de guión (como el juego absurdo con las hélices succionadoras).

Pues eso, Isa, que sepas que ésta es ideal para el bus (o para el tren).

P. S. Y SPOILER: Mirito Torreiro, en su crítica de El País, apunta el dato sociológico de que en la película sólo sobreviven profesionales liberales, porque todos los trabajadores e inmigrantes polizones mueren. Yo iría más allá: encima, su sacrificio resulta necesario para que se salven los adinerados y WASP de pura cepa. ¿Será intencionado, o le estaremos buscando tres pies al gato a una peli que, en realidad, no da para tanto?

POSEIDÓN. Poseidon. EE. UU., 2006. Color, 99 min. Director: Wolfgang Petersen. Intérpretes: Josh Lucas, Kurt Russell, Jacinda Barrett, Richard Dreyfuss, Jimmy Bennet, Emmy Rossum, Mike Vogel, Mía Maestro, Andre Braugher, Kevin Dillon. Guión: Mark Protosevich, según la novela de Paul Gallico Fotografía:John Seale. Música: Klaus Badelt. Producción: Mike Fleiss, Akiva Goldsman, Duncan Henderson, Wolfgang Petersen. Vista en: Cine.

19 comentarios:

webster dijo...

Me ha gustado la clasificación pero en el bus yo no veo ni las de Gracita Morales. Con los reflejos sobre la pantalla tienes que tener visión cósmica

Saludos

Daniel Quinn dijo...

Parece que el yugo de Bush va más allá de lo que podríamos pensar y se extiende hasta a las producciones hollywoodienses más intrascendentes... Menudo apunte, Rosen...
Qué miedo!!
Saludos!!

Noel dijo...

Es la famosa teoría de la Supervivencia de los Más Blancos, que solamente deja de aplicarse cuando llega la hora de un heroico sacrificio final por parte del nombre más famoso de los créditos.

Con todo, a mí la peli no me pareció tan nefasta: va al grano y tiene secuencias realmente emocionantes. El niño, eso sí, tendría que haber muerto en el piano.

Rosenrod dijo...

Webster: pues sí, lo de los reflejos es malísimo. Y en el tren, en cima, la pantalla es aún más pequeña que en el autobús... Pues ¡hasta eso aguantan las películas idóneas para el viaje!

Daniel: pues sí, aunque insisto que me queda la duda de si es intencionado o si, simplemente, es algo tan interiorizado por los guionistas que les sale de natural, sin pensarlo. No sé qué sería peor...

Y Noel: no, yo no le pondría el adjetivo de "nefasta". Creo que le iría mejor lo de "anodina", ni sientes ni padeces. Totalmente de acuerdo con lo del niño, ¿por qué narices tiene que haber siempre OBLIGATORIAMENTE un niño en una trama de estas características?

¡Saludos a los tres!

Alex dijo...

Interesante el dato de la categoría de los supervivientes. Me recuerda las viejas películas de Tarzán en las que invariablemente morían tres o cuatro porteadores negros durante cada ascensión a la montaña tabú.

No la he visto. No creo que la vea. Pero si ha conseguido que cuando los pasajeros deben bucear el espectador contenga la respiración (como lo consiguió el entretenido original) ya es mucho.

Cuento un secreto... En mis muchos viajes largos en tren (no tantos en bus) sólo he conseguido ver una película entera... "Pasaje al noroeste" de King Vidor.

Lucinda dijo...

No la he visto ni sé si lo haré, las películas sobre catástrofes de gran envergadura me hacen pasar mal rato... y de todos modos, a pesar de ser un remake, el aroma Titanic persiste en el aspecto del film...

robgordon1982 dijo...

Buena reseña. Me quedó con lo de "telefilme hinchado a cine". Creo que es la mejor definición que se le puede dar.
Es una película totalmente inofensiva y por eso la prefiero a "Troya" o "La tormenta perfecta", que erán artefactos grandilocuentes.

Y a partir de ahora, ya tengo un nuevo nivel en mis notas cinéfilas; Para ver en tren! Es genuino! Jeje.

Saludos!

RUFUS dijo...

Ciertamente existen distintas tablas de medir para catalogar las películas. A parte del clásico “cine de palomitas” y de telefilm de domingo por la tarde, existe un subgénero para viajes de avión, tren o autocar (en lugar que autobús).
Son películas, que queriéndolo o no, están hechas por obreros más que por artistas. Y, evidentemente, son la gran mayoría, con la gran cantidad de producciones actuales.
Por eso no entiendo, por ejemplo, las duras críticas a Torrente 3. ¿Qué esperaban los críticos? Si Santiago Segura no engaña a nadie, y menos en una tercera parte. Es el Farrelly hispano, con su humor grueso, machista, casposo y rodeado de frikis.
No he visto Poseidón, de entrada no me interesa, pero si la viera no la compararía con una de Woody Allen o los hermanos Coen. Puede ser muy buena en su categoría y una basura como película (en general).
Por otra parte, todo el mundo sabe que los profesionales liberales tienen inmunidad contra el mar y es casi imposible que se ahoguen.
Salut

Rosenrod dijo...

Álex, tienes toda la razón con la comparación. A lo mejor es que, en realidad, las cosas no han cambiado tanto, y simplemente estamos en una renovación de un viejo código... aunque no dejaría de ser inquietante esa identificación entre los porteadores negros de las películas de Tarzán y el papel de la inmigrante y el camarero (que, por cierto, se supone que también es hispano). ¡A ver si va a resultar que sí que es ilustrativo...!

Lucinda, no pasa nada si no la ves. Y si la ves... pues tampoco, la verdad. No creo que te haga pasar especial mal rato; reconozco que sí que me pareció angustioso en su momento el hundimiento de "Titanic", pero aquí... bueno, digamos que a uno le da bastante igual lo que les pase, aunque sí que hay algún momento con cierta tensión (tampoco mucha, no te creas).

Rob: yo confieso que le tengo cierto aprecio a "La tormenta perfecta". Sin ser una maravilla, me pareció una película lograda y que mantenía el interés bastante mejor que ésta. Pero creo que la cumbre del Petersen acuático es, sin duda, "El submarino" (que, además, me parece una de las mejores películas sobre el mar, en cualquiera de sus aspectos, que se han hecho).

¡Jajaja, Rufus! Desconocía que la colegiación trajera consigo esa prerrogativa. ¡Será por eso que frecuentan tanto el mar en yates y demás, y el resto nos tenemos que conformar con pasear por tierra firme! Y estoy de acuerdo contigo en que respeto más a quien hace una película con las cartas boca arriba, sin engañar a nadie, que los que dan gato por liebre (normalmente, intelectual).

¡Mil gracias a los cuatro!

Frastraslafra dijo...

Que bueno eso de "película para ver en el tren". No podría estar más de acuerdo.

El cine catástrofe, cada día más devaluado. (¿Alguien se acuerda de "El día después de mañana"?)

JohnTrent dijo...

Pues si, mi opinion sobre este remake de Poseidon es bastante parecida. Es la tipica peli que se ve con agrado y no molesta su visionado aunque se olvide rapidamente.

De todos modos, dentro de sus pretensiones y comparandola con las pretensiones del remake, veo esta mas honesta y entretenida.

Rosenrod dijo...

Bueno, Frastraslafra, supongo que se trata de un tipo de cine fácilmente devaluable. No se puede decir que tenga unas bases muy sólidas y, además, es muy fácil que degenere en mera fórmula repetitiva y caricaturesca. Al final, la mejor película de catástrofes va a resultar que es "Aterriza como puedas" :)

Y de acuerdo contigo, John. Desde luego, hay cosas bastante peores ahora mismo en cartelera, ¡y esas con verdaderas pretensiones! (espero que le estén pitando los oídos a Toñín Scott :) )

Un saludo!

Fer dijo...

Sólo a mí el barco me parece hiperartificial en el plano inicial?

El tren de The Polar Express era más realista...

Y (SPOILER), no sólo tienen que sacrificarse por la supervivencia de otros, sino que elementos que ellos conservan (servilismo y devoción religiosa) son necesarios para ello (el crucifijo de elena les salva en el respiradero).

Rosenrod dijo...

Fer: a mí, el plano inicial me gustó. es cierto que tiene el toque artificial que tiene toda animación por ordenador pero, en este caso, no me chirrió. Y bueno, ¡me encanta la de miga que tiene lo de la no supervivencia de los que no son de profesiones liberales!

Un saludo!

Libertino dijo...

la veré. noventa minutos. richard dreyfuss se lo merece.
Algún día le haré el homenaje que se merece por Procedimiento ilegal, uno de mis policiacos favoritos de siempre!

Rosenrod dijo...

Pues no sé yo si no te vas a quedar con las ganas, Libertino, porque tampoco es que luzca mucho... salvo en la escena del hueco del ascensor, la única con chicha (y bastante contundente, por cierto). Si se trataba de aceptar volver por un cheque, estoy seguro de que debían de llegarle propuestas mejores que ésta... aunque a lo mejor la eligió precisamente por eso, por comodidad. Desde luego, "Procedimiento ilegal" es mucho mejor, ¡dónde va a parar!

Un saludo!

Matias dijo...

Pues nada, de acuerdo en general a lo dicho. Lo mejor de la peli: su corta duración y, como dices, Rosenrod, que vaya al grano. Ridículo a más no poder el personaje de Dreyffus: "Hacedme caso a mí, que soy arquitecto: el barco no aguantará mucho". Igual de absurdas son esas confesiones entre padre e hija justo en el momento en que se están jugando el pellejo. Este toquecillo humano es el pegote que, por lo visto, siempre ha de haber en el cine de catástrofes.

Y coincido, escalofriante, y sorprendente en un filme de este tipo, la escena del ascensor.

Rosenrod dijo...

¡Jo, Matías, tienes toda la razón! Pedazo de frase, sí señor. Y respecto a lo que dices de las frases de reconciliación en los momentos más inoportunos, ¡menos mal que el agua se porta y deja de subir para que puedan darse cera a gusto! :)

Un abrazo!

Anónimo dijo...

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