23 noviembre 2008

EL CUENTO DE ALEXANDRIA


Antes de empezar a leer este post, por favor, dadle al play y ved este vídeo.


Lo malo de ver tanto cine es que empieza a ser difícil que te
encuentres con algo que verdaderamente te arrebate. Uno tiene la sensación de que hubo una época feliz en la que descubría casi una joya cada semana, porque era tanto lo que había por explorar, y tan poco lo conocido, que el nivel de exigencia era mínimo. Pero en esto, como en todo, la excelencia termina reñida con la cantidad: cuando los títulos que has visto se pueden contar por decenas, por centenares, por miles... ¿cómo evitar que un hartazgo que te congele el gusto te invada?

Afortunadamente, aunque cada vez más raras, sigue habiendo esas películas que se destapan como una caja de sorpresas y te dejan clavado al asiento. Por este blog han ido pasando ya algunas de ellas, pero lo difícil es ampl
iar la nómina. Pues bien, puedo decir que una película que ha llegado a nuestras carteleras (de manera casi subrepticia, eso sí, no en vano fue galardonada como la Mejor Película del Festival de Sitges... del año pasado) me ha devuelto esa sensación. Y cuando la paladeas de nuevo, comprendes cuántas semanas has pasado viendo simulacros de cine, productos acartonados que si tienes el buen día das por buenos sólo porque no quieres sentir que has perdido el tiempo; y si lo tienes malo, directamente juras y perjuras que no volverán a engañarte.

The fall: El sueño de Alexandria es una película excesiva, un auténtico delirio visual en el que confluyen mil y una estéticas que llenan cada uno de sus planos, pero que parten de una historia mínima, si me apuráis escasamente original, pero que le da sentido: estamos en la década de los 20, y una niña rumana (una simplemente prodigiosa Catinca Untaru) pasa los días en un hospital mientras se le cura un brazo que se ha roto cogiendo naranjas con su familia inmigrante que ha llegado a California después de que su padre fuera asesinado en un brote xenófobo. Allí conocerá a un especialista del cine mudo, convaleciente tras un grave accidente al intentar saltar con un caballo desde un puente durante un rodaje, y que además encierra una herida mucho más profunda, un desengaño sentimental que le ha sorbido las ganas de vivir.


Entre estos dos personajes rebosantes de imaginación se entablará una relación marcada por un cuento que irán desgranando a cuatro manos, a dos cabezas, a dos imaginaciones. Pero mientras la niña se deja llevar por el vuelo libre de construir una historia en la que se confunden estéticas, personajes y lugares lejanos y que no tienen nada que ver unos con otros, el adulto especialista sigue un plan determinado para enganchar a la niña y conseguir que le traiga a la cama las pastillas que le permitirán suicidarse y poner término a su vida fracasada y sin esperanza.


Sobre ese eje, el director indio Tarsem (cuyo nombre completo es Tarsem Singh Dhandwar) va mostrando en imágenes el imposible relato, para cuya filmación fue necesario viajar a veinte países de todo el mundo, cuyas maravillas se solapan en un abigarrado espectáculo alejado de toda realidad, y cuyos personajes se visten con unos delirantes y hermosísimos ropajes creados por Eiko Ishioka, la ganadora de un Oscar al Mejor Vestuario por Drácula de Bram Stoker. Con estos elementos, Tarsem nos regala una experiencia única, en
la que se encierran incluso dolorosas reflexiones sobre las limitaciones de la fantasía como salvavidas para quien en realidad no quiera salvarse, y que sorprende por la inventiva, el humor y la alternancia entre excesos y equilibrios de que es capaz un director que ha mamado de dos estéticas tan opuestas como la india y la de Hollywood.

Pero no podía ser de otro modo, porque la película se inicia con una secuencia de títulos de crédito que a continuación os acompaño, un prodigio de belleza, equilibrio y elegancia, hasta el punto de que no parecen planos, sino diseños certeros en los que cada elemento cumple su función en este, en el fondo, maravilloso canto de amor al cine...





Y hablando de cine...




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12 comentarios:

An dijo...

Personalmente...te harría caso...perO creo que tendre que esperar al dvd. saúdoS

Jordim dijo...

The Fall es la película que debería haber ido a ver todo el mundo que ha ido a ver Quantum of Solace..

Cèlia dijo...

Jean-Claude Van Damme? i et treus el barret? si tu ho dius... ho provarem!Segur, però, que ell és el bo i ha de lluitar contra els dolents i sempre guanya!

videodromo dijo...

Es cierto, es magnifica, como crítico me siento igual que tu, mañana sale mi crítica de The Fall, creo que la han machacado, no entiendo porque han tardado tanto en estrenar un producto cuya calidad solo es comparable a la belleza de sus escenas. Se nota que todo está muy pensado, algunas transiciones me han recordado lo mejor del cine de David Lean o de Spielberg en sus buenos momentos, cunado no jugaba a ganar Oscars. A mi me ha encantado. A veces, mientras la veía tenía la sensación de que le faltaba algo, me daba coraje no poderle poner cinco estrellas, porque siguo sintiendo que le falta algo, no sé si tu sientes lo mismo. Por un lado la ves perfecta, pero por otro, sientes que tu mente en algún momento se fue a dar un paseillo, pero regresó de inmediato.

Milagros Sánchez dijo...

Tomamos buena nota de tus sugerencias.
Y como siempre te mandamos besos multicolores!!

Rosenrod dijo...

Sí, quizá le falte un pelín en algún momento, pero a cambio tiene unos momentos (sobre todo la parte final, un hermosísimo clímax) que lo compensan de sobra...

Y sí, lo de Van Damme es totalmente cierto, ¡juro que me encantó la película! ¡No va de coña!

Un saludo!

Lara dijo...

Pues yo con el Van Damme lo siento pero no puedo, jajaja....

Té la mà Maria - Reus dijo...

The Fall, bajada hace unos dias y a medio ver, parece una muy buena pelicula, sobretodo visual

saludos

Drea dijo...

Tienes algo en A dos pasos del paraíso

Crunch dijo...

Me gustó The Fall (gracias a las descargas directas la vi antes de que se estrenase por aquí) aunque para mi gusto es demasiado esteticista, lo cual en algún que otro momento lastra la historia.
La de Jean Claude la estoy deseando ver. Pero es que yo además disfruté timecop como un enano y siempre me gustó el cine de artes marciales... sí, lo reconozco, soy un gañán.

un saludo!!

Tha dijo...

¡Me gusta, me gusta!! lo que nos has mostrado desde luego engancha, no se cuándo podré verla... igual en DVD :(
Felices Fiestas, ya me he puesto al día contigo jejeje

Rosenrod dijo...

Esperemos que se apiaden y la publiquen pronto en DVD, Tha...

Un saludo!