11 junio 2007

PARA PICAR ENTRE HORAS


.

.

Ocean's 13, la nueva entrega de la saga de Soderbergh, Clooney & Cía., de no ser película daría un perfecto tentempié para picar entre horas: buena pinta, sabor agradable, no hace falta tener hambre para comerla, no alimenta... y no deja ninguna huella, más baja en calorías no puede ser.

[+] Mi crítica en LaButaca.net

[+] Cinema Recensioni: Ocean's Thirteen, en They Made Me Do It
[+] Viva Las Vegas!!!, en El séptimo cielo

[+] "Ocean's Thirteen", de Steven Soderbergh, en Mi galaxia lejana
[+] Secuelas "palomiteras" para tiempos de canícula, en Silencio, se rueda

07 junio 2007

EN EL INTERIOR DE UNA PLANTA CARNÍVORA



Una de las mejores noticias que nos llegaron de Cannes fue la recuperación para la causa de los Coen. Si hemos de creer lo que los cronistas y enviados nos han contado, No Country for Old Men nos devolverá a los dos hermanos en ple
na forma (¡qué pena que aquí tengamos que esperar hasta el 28 de marzo del 2008 para deleitarnos!). Y ya era hora, porque hace ya más de diez años que firmaron la última de sus dos obras realmente maestras, Fargo.

Pero antes, en 1991, los Coen habían facturado la que es, probablemente, su obra más compleja y ambiciosa (y, tal vez por ello, la más simbólica y difícil de penetrar), y en la que su poderío como cineastas se despliega de manera más apabullante. Barton Fink logró el raro privilegio de hacerse con la Palma de Oro en el Festival de Cannes por unanimidad del jurado, y Joel Coen y John Turturro recibieron sendos galardones a mejor director y actor. En los Oscar no mojaron, pero se llevaron tres nominaciones, entre ellas a Mejor Secundario para Michael Lerner, el genial y alucinado director del estudio que contrata al protagonista.



Como ocurre con todas las obras maestras, Barton Fink va más allá del relato que justifica la película, el de un prestigioso autor teatral de éxito que es contratado por un gran estudio de Hollywood para escribir guiones para un particular género cinematográfico, las películas de lucha libre. Y va más allá porque en su interior, y como en unas cajas chinas, contiene una serie de refle
xiones e iluminaciones sobre el papel del arte y el artista, la fuente de la creación y la descripción de cómo una capa de anodina mediocridad va cubriendo al lleno de ínfulas y pagado de sí mismo autor, que ve consumirse su talento en el interior de un hotel que parece sudar, respirar e incluso digerir (el papel de las paredes de la habitación de Barton se despega, recubiertos como están por una cola pegajosa y poco efectiva, y resulta inevitable ver la estancia como si fuera el interior de una planta carnívora, y al escritor que lucha por sacar adelante un guión que se le resiste, a un insecto atrapado al que la lenta digestión de la planta-habitación va chupándole toda su vitalidad, su creatividad).

Sólo un ejemplo, una imagen brillante y deslumbradora de una película que fluye con la calma y elegancia marca de la casa cuando los Coen se miran en la forma (
que no en el fondo) del cine clásico. El año anterior habían firmado Muerte entre las flores, su particular mixtura del cine negro clásico con las miradas posteriores al mundo de la mafia, el cómic y hasta el cine de terror, y aunque en lo formal Barton Fink podría parecer una continuación de su apuesta estética, en realidad su intención es otra muy distinta. Y ahí es donde la película se vuelve verdaderamente grande.


En un metraje que parece iniciarse bajo el clasicismo, nos aguardan sorpresas: incursiones más cercanas al cine de Lynch que al esperable en una película ambientada en el Hollywood de los cuarenta, escenas enigmáticas (por no hablar del discutido segmento final del hotel), una atención al detalle y el ritmo que levantan escenarios que son más símbolos que lugares reales y una inquietante, bellísima y contenida banda sonora del casi siempre inspirado Carter Burwell... Barton Fink es un auténtico banquete para el cinéfilo, una obra que sólo puede ser creada desde un estado de gracia total. Esperemos que, por fin, nuestros hermanos cineastas favoritos vuelvan por sus fueros. Si efectivamente es así, nos encontraremos ante una de las noticias más grandes para los cinéfilos de los últimos años.



Barton Fink
EE. UU.-Reino Unido, 1991 116 min.

Escrita y dirigida por Joel Coen y Ethan Coen (no acreditado como director)
Interpretada po
r John Turturro, John Goodman, Judy Davis, Michael Lerner, John Mahoney, Tony Shalhoub, Jon Polito, Steve Bucemi
Música de Carter
Burwell
Montaje de Joel y Eth
an Coen (firmando como Roderick Jaynes)
Fotografía de Roger
Deakins
Producida por Ethan Coen y Graham Place



04 junio 2007

COMO SIEMPRE, LA MOORE





Lo único que perdura de este telefilm hinchado es la soberbia actuación de Julianne Moore, en otra muestra de su especialidad: las sufridas amas de casa de los 50-60. Por lo demás, es una lástima: la historia de La ganadora tenía potencial, pero se queda atascada en tierra de nadie.

[+] Mi crítica en LaButaca.net

31 mayo 2007

DESCRÍBEME LA LUZ


La verdad es que lo de escribir sobre cine es algo que siempre me ha despertado contradicciones, aunque en realidad no otra cosa sea lo que haga en este blog (ambas cosas, escribir sobre cine y tener contradicciones).

Entiendo muy bien los libros biográficos, las enciclopedias, todo lo que se refiera a una acumulación de datos, algo así como las descripciones técnicas de un cuadro o una escultura (técnicas, dimensiones, dónde está la obra, cuándo se realizó, etc.). Pero cuando nos adentramos en los terrenos de la teoría, ahí no puedo evitar sentir que piso suelo poco firme: ¿hasta qué punto se puede teorizar sobre lo que, en esencia, puede no ser más que un estímulo estético que despierta una sensación, un estado de ánimo, en nosotros?

Hagamos un experimento: imaginémonos a un interlocutor ciego. Supongamos que intentamos explicarle con palabras un plano de Dreyer, que queremos hacerle entender lo que el maestro danés fue capaz de hacer con la luz; sería totalmente imposible, nada que se construya con palabras podrá siquiera aproximarse, y no porque la palabra sea inferior, sino porque discurre por otros caminos, su capacidad de sugerencia y construcción de belleza acude a otros mecanismos, y a veces su forma de atacar es oblicua, no directa como la potencia del cine; uno y otra pueden igualmente perdurar u olvidarse, pero a la vez son muy diferentes. Por eso, reconozco que siento incomodidad cuando me sumerjo en algún análisis teórico de la obra de un creador que admire porque, en demasiadas ocasiones, siento que alguien está atrapando una hermosa mariposa para clasificarla, barnizarla, pincharla y mostrarla, reducida a una comprensión fácil pero inmóvil y sin vida, una especie de fotocopia lujosa de lo que fue cuando aún volaba.

No recuerdo a quién, pero una vez leí en algún sitio a alguien que afirmaba que la aparición del cine había cambiado nuestra forma de soñar: el hombre contemporáneo, influido por el lenguaje audiovisual, había introducido en sus sueños los travelling, los fundidos, los cortes de plano (claro que, cuando se lo comenté a un buen amigo, éste me replicó que, en realidad, era el cine el que había imitado a los sueños... no sé si es así, pero no me diréis que se trata de una respuesta más que sugerente)... y lo mismo había ocurrido con el resto de las artes: en literatura, por ejemplo, ya nadie describe una habitación de manera prolija a como lo hacía Tolstoi: ahora leemos "la alcoba de una aristócrata rusa", y ya la tenemos en nuestra mente fijada, con mucha probabilidad, por la vista en alguna película.

Las palabras, los libros y el cine. Una relación fructífera pero también complicada. Y cuidado con los teóricos: en demasiadas ocasiones parecen pagados por los enemigos del cine.

P. S. Este desbarre nació durante un paseo por entre las casetas de la Feria del Libro de Madrid, que ya ha instalado sus reales en el Parque del Retiro, con el estupendo cartel que encabeza el post y que, desde luego, va más que sobrada de propuestas para todo tipo de lectores cinéfilos, sesudos o no. Están todas las editoriales especializadas, y resulta bastante curioso comprobar cómo publicaciones hasta hace poco no demasiado apreciadas, como el cómic, han logado abrirse paso entre el montón de volúmenes que se muestran. Y si no, ahí está el éxito de 300, que lleva camino de convertirse en uno de los títulos más vendidos de la temporada, ¡quién se lo iba a decir al "bueno" de Miller!

28 mayo 2007

EL ÉXITO Y LA DERROTA



El final (¡jajaja!) de la trilogía de Piratas del Caribe, En el fin del mundo, remonta al menos parte del mamotretismo de la segunda entrega, aunque sin llegar a las excelencias de la primera. La historia de la relación entre un profesor drogadicto y su alumna, Half Nelson, sería mucho mejor si su director no se dejara llevar tanto por la cargante e intencionada pobreza visual. Un éxito millonario y la narración de una derrota personal, con el nominado al Oscar Ryan Gosling al frente: no puede haber nada más extremo.
.
.

24 mayo 2007

¡Y YO, CON ESTOS PELOS!



Pues sí; porque, para mi asombro, resulta que éste su humilde blog acaba de cumplir un año de vida. Desde luego, nunca tuve muy claro que llegaría hasta aquí (un temor que, por lo que veo, abunda bastante en la blogosfera). Pero sí, a lo largo de 131 entradas, aquí he tenido la ocasión de compartir con vosotros opiniones, desbarres, amores y alguna que otra polémica. Ni qué decir tiene que sin vosotros este post no existiría, y os aseguro que tengo más ganas que nunca de seguir adelante. Espero que los doce próximos meses nos traigan motivos para seguir compartiendo nuestra común adoración por esa cosa llamada cine.

Y, como recuerdo de estas 52 semanas, me he permitido seleccionar, a partir de vuestras respuestas y de menor a mayor interés, los 10 temas que más atención han despertado por estos lares. Una selección tan aleatoria y poco definitoria como cualquier otra; pero creo que alguno de ellos sí que han sido temas destacados de todo este tiempo. Recordemos cuáles:

  • The Prestige, o el triple salto mortal con tirabuzón de Christopher Nolan (19/1/07). Antes de su estreno, era una de las películas más esperadas por todos los aficionados. Parecía tenerlo todo para convertirse en una obra de culto, pero su recepción fue desigual. Para mí, un título fascinante, una indagación sobre los mecanismos de la ilusión. Para muchos de vosotros, simplemente, una tomadura de pelo (una polémica que, por cierto, se ha repetido en este tiempo con otros cuantos títulos).
  • El perfume, o la segunda e inesperada vida de Jean-Baptiste Grenouille (27/11/06). Nadie daba un euro, sin embargo, por el éxito de ésta. Y sin embargo, el astuto de Tom Twyker consiguió que ni los fanáticos del libro quisieran ahorcarle ni el resto huyese de ella como de la peste. No es una obra maestra, pero ojalá la mayoría de las propuestas comerciales se pareciesen a ésta.
  • Borat, o cuando un guión adapta la realidad (28/1/07). Ella nació para el escándalo; y por ello, muchos se echaron a la cabeza cuando apareció entre las nominaciones al Oscar al mejor guión adaptado. Una de las provocaciones más inteligentes que nos han llegado en años.
  • Amanecer de los muertos, o este chico ya apuntaba maneras (6/1/07). Pocos meses antes del estreno de 300, recordábamos la primera película de Zack Snyder, un nombre que, si vuelve a acertar con Watchmen, va a llegar muy lejos. Claro que su adaptación del clásico de Romero despertó mucha más unanimidad que su polémica excursión a Esparta...
  • Hijos de los hombres, o ¡viva México, cabrones (parte I) (21/10/06). Alfonso Cuarón golpeó primero con esta cinta que, superando los convencionalismos de un guión bastante previsible, echaba el resto con una estética y una forma de mirar que marcó otros títulos de la temporada y que dará aún mucho que hablar. De visión obligada para todos aquellos que aún no lo hayan hecho.
  • El laberinto del fauno, o ¡viva México, cabrones! (parte II) (12/10/06). Ninguneada por los popes del cine patrio, que negaron su españolidad hasta que la caída de Almodóvar del caballo oscarino no les dejó más remedio, tuvo que venir un director mexicano visionario y genial a sacar lo mejor de nuestra industria. A pesar de la abdicación de la prensa oficial, consiguió un éxito sin precedentes también fuera de nuestras fronteras; pero ¡qué sabrán estos gringos y gabachos, si no supieron valorar la verdadera maravilla de nuestra industria, o sea el título que viene a continuación!:
  • Alatriste, o cómo nos la dieron con queso (2/9/06). En realidad, iba a escribir "cómo nos la metieron doblada", pero me pareció demasiado coloquial incluso para este blog. Lo peor no es que la película española más esperada en décadas fuera un bodrio sólo superado por la inenarrable El camino de los ingleses, sino que la promoción y el respaldo de la crítica oficial venía a decir que si no te gustaba esta película, es que eras un vendido al Imperio y sus blockbusters de medio pelo. Afortunadamente, el tiempo pasado, aunque aún sea poco, parece que ya la va poniendo en su sitio (o sea, con una pátina de polvo que ni los legajos del despacho del conde-duque de Olivares).
  • United 93, o a tito Oscar no le gusta remover el pasado (24/8/06). En el año en que Oliver Stone nos hizo pasar el bochorno de World Trade Center, Paul Greengrass nos regaló esta asfixiante cinta, un mecanismo de relojería para abocar al espectador a la angustia que debieron sentir los pasajeros del vuelo que se estrelló el 11-S. Mereció mejor suerte en los premios, pero su escasa complacencia no le benefició. Una de las grandes películas del año.
  • La joven del agua, o cómo una de las películas más sugerentes del año "triunfó" en los Razzies (27/8/06). Adelantándose al fenómeno Aronofsky, mezclaba momentos de una gran hermosura con otros poco afortunados, pero sinceramente no mereció su destacada presencia en los Razzies de este año... parece que Shyamalan ha logrado recuperarse de este golpe (está por ver si pasa lo mismo con el bueno de Darren), pero más le vale acertar en su siguiente proyecto con Mark Wahlberg (¡glup!), o tendremos que ir despidiéndonos de sus poco convencionales propuestas...
Y el tema estrella de este blog, de mayo a mayo, fue... ¡tacháaaaaaaaan!:
  • Infiltrados, o Scorsese ya es venerable (29/10/06). Que si es un remake, que si es tramposa, que si los Oscar fueron un reconocimiento excesivo... Poco importa: la crítica (bueno, casi toda) y el público (éste sí que casi todo) coincidieron y le dieron a tío Marty el éxito y el taquillazo que últimamente se le escapaban. Una obra de un gran vigor y, de rebote, la confirmación de que DiCaprio es grande, muy grande... y ¡ojo con lo que vendrá!
Nada más; ¿de qué hablaremos dentro de un año? Ni idea, pero lo que es seguro es que estaremos aquí para recordarlo. Y si queréis pasaros, sabéis que estáis invitados: en esta casa siempre hay luz.

21 mayo 2007

EL QUE SE CONSAGRA Y EL QUE DECLINA



Definitivamente, David Fincher ha entrado en la lista de los grandes firmando con Zodiac algo que, si no es una obra maestra, se le parece mucho. En cambio, el antiguo pope del indie, Tom DiCillo, nos presenta con Delirious una mediocre cinta que, sinceramente, hubieran podido protagonizar Ben Stiller o Hugh Grant o Cameron Diaz y a nadie habría extrañado (¡y luego preguntarán que por qué San Sebastián está devaluado!)

[+] Mi crítica de Zodiac en La Butaca.net
[+] Mi crítica de Delirious en LaButaca.net

[+] Atrapados en un rompecabezas, en Silencio, se rueda
[+] Crítica: "Zodiac", en Cineahora
[+] Zodiac (David Fincher, 2007), en Tierras de cinefagia

[+] Zodiac y el cine, el cine y Zodiac, en El séptimo cielo

[+] Zodiac (2007), en La cinta de Moebius

17 mayo 2007

MÉXICO SIN FANTASÍA






Hay vida más allá de Cuarón y Del Toro, y Francisco Vargas Quevedo lo demuestra en su extraordinaria opera prima, El violín. Un relato que va cerrándose en torno a sus protagonistas, especialmente el auténtico (y no profesional) don Ángel Tavira.


[+] Mi crítica en LaButaca.net

14 mayo 2007

BORRACHERA CON GASEOSA





Una decepción; Borrachera de poder, la última entrega del (habitualmente) maestro Claude Chabrol, es una aburrida nadería que ni siquiera salva la presencia de la siempre estupenda Isabelle Huppert.
.

07 mayo 2007

LOS VERDADEROS OCHENTA



Una película tan excepcional como Donnie Darko tiene múltiples niveles de lectura. Su capacidad de sugerencia, su sutilidad, su intención de no mostrar todas las cartas para que sea el espectador el que complete el puzzle es extraordinaria. Pero hay un aspecto que por primera vez me ha llamado la atención al volver a verla, quizá por lo que tiene de generacional, y es su particular mirada a esa década a los tan glorificados, nostálgicos y añorados, por los de mi quinta, años ochenta. Una mirada que nos viene a decir, poco más o menos, que aquello no fue el derroche de optimismo, alegría y frivolidad que creemos recordar, sino una década en la que las fuerzas oscuras ya estaban presentes, latentes, que lo podrido que pudimos ver desde entonces ya estaba sembrado en aquellos días, que la inolvidable aventura de Marty McFly y su inseparable Doc a través del tiempo, y de la que la historia de Donnie Darko viene a ser su traducción oscura y quizá, más abrumadoramente real, no fue más que un espejismo.

Es curioso, pero al volver a revisar la maravilla de Richard Kelly, cobra nueva vida bajo ese prisma. Supongo que, en realidad, ni en eso nuestra generación es excesivamente original: todas llegan a un momento en el que descubren que el jardín guardado bajo siete llaves en la adolescencia no era, ni mucho menos, tan idílico como creíamos. Y así, mientras pasábamos el tiempo dejándonos llevar por las historias pergeñadas por los Spielberg, Zemeckis y compañía, mientras nuestra nostalgia sigue reservando un lugar preferente para Los Goonies, los Gremlins o El secreto de la pirámide (un lugar al que procuramos limpiar periódicamente el polvo para no ajar nuestros recuerdos), seguramente entre nosotros ya había un Donnie Darko capaz de ver que aquello era una mentira, que bajo las sonrisas, las hombreras y los peinados imposibles podía esconderse algo monstruoso o extrañas amistades que nos llevasen a la destrucción.

La clarividencia de Kelly en Donnie Darko tiende, así, un hilo temático con el Terciopelo azul de David Lynch: si éste pulverizó la porcelana de todo a cien de los idílicos cincuenta y primeros sesenta, aquél nos dijo que, en realidad, nuestra década fue tan siniestra como todas las demás, algo de lo que ya nos empezó a avisar el rostro aún infantil de River Phoenix en Cuenta conmigo. Y lo confieso: cada vez que veo la imagen enferma de Michael J. Fox no puedo evitar algo que me aprieta el corazón, como si presintiera muy cerca, demasiado cerca, una voz que me impele a despertarme. Y yo no quiero hacerlo.
s
s


Donnie Darko
EE. UU., 2001 113 min.

Escrita y dirigida por Richard Kelly
Interpretada por Jake Gyllenhaal, Holmes Osborne, Maggie Gyllenhaal, Daveigh Chase, Mary McDonnell, James Duval, Patrick Swayze, Drew Barrymore
Música de Michael Andrews
Montaje de Sam Bauer y Eric Strand
Fotografía de Steven B. Poster
Producida por Adam Fields, Nancy Junoven, Sean McKittrick y Drew Barrymore

03 mayo 2007

UNA ESPERA QUE SE ME HARÁ MUY LARGA


Este post se lo debo al reverendo Harry Powell, porque fue en su blog donde vi por primera vez el avance de una película que me tiene fascinado desde entonces. Y no sólo porque me parece un modelo de tráiler trabajado al máximo, construido de una manera sugerente y elegante, con detalles como el cuidado de una banda sonora que incluso incorpora a la melodía el sonido de una máquina de escribir.

No, no fue sólo por ello, sino porque, para mí, representa el revivir de un libro, una historia, que me acompañó hace unos años, cuando cayó en mis manos Expiación, de Ian McEwan, y me quedé atrapado por un relato plagado de recovecos que, entre otras cosas, narra un hecho aparentemente inocente pero que tendrá graves consecuencias a lo largo de décadas, una historia romántica y desgraciada, el retrato del Londres asediado por las bombas, la odisea de las tropas británicas atrapadas en la Francia desmoronada ante el avance nazi, el clasismo de la sociedad inglesa, las mansiones y un modo de vida que en los años treinta daba sus últimas bocanadas...

Ni siquiera las acusaciones de plagio que hace unos meses sembraron la prensa anglosajona (aquí podéis leer la respuesta del propio McEwan) han hecho que amaine en mí esa fascinación. La película la dirige Joe Wright y, sinceramente, si la firma quien fue capaz de hacer de Orgullo y prejuicio la Jane Austen más viva que he visto en una pantalla, tiene para mí todo el crédito; porque creo en su capacidad de sacar lo mejor de Keira Knightley y el cada vez más sólido James McAvoy, porque entre los pliegues de su metraje se aloja la maravillosa Vanessa Redgrave, porque la delicadeza y serena melancolía que emana el tráiler promete lo mejor... y porque no se estrenará hasta el 11 de enero del 2008, puedo deciros que la espera se me hará muy, pero que muy larga. Puede que al final del viaje me aguarde la decepción pero, hasta entonces, os aseguro que el hormigueo que me recorre será buena compañía (y eso, francamente y en los tiempos que corren, no es poca cosa).

[+] El tráiler de Atonement en Quicktime
[+] El tráiler de Atonement en YouTube

[+] Atonement, en El día del cazador

30 abril 2007

EXCESOS Y EXCESOS



Lo confieso: me resulta infinitamente más simpático el hiperromanticismo de la descompensada pero fascinante La fuente de la vida, de Darren Aronofsky, que el sofocante y recargado aluvión de La maldición de la flor dorada, la película más decepcionante de la larga y brillante filmografía del genial Zhang Yimou.

[+] Mi crítica de La fuente de la vida en LaButaca.net
[+] Mi crítica de La maldición de la flor dorada en LaButaca.net

[+] Cinema recensioni: Curse of the Golden Flower.., en They Made Me Do It
[+] "La maldición de la flor dorada", de Zhang Yimou, en Mi galaxia lejana
[+] Cinema recensioni: The Fountain..., en They Made Me Do It
[+] La fuente de la vida, en A mil revoluciones
[+] Crítica: "La fuente de la vida", en Cineahora
[+] La fuente de la Vida (The Fountain) (2006), en Padded Room: Chronichs Floor

26 abril 2007

UNA NIÑA


Lo advierto de antemano para que no haya sorpresas: este post es un puro lugar común; pero que los lugares comunes existan no quiere decir que éstos no sean verdaderos, sólo que se repiten tanto que nos ocurre como cuando, de niños, pronunciamos miles de veces una palabra hasta que ésta parece perder totalmente su significado y se convierte en un mero sonido hueco. Pero, antes de ser sólo aire, hubo algo, y era verdadero.

Ha caído en mis manos una pequeña joya, un libro titulado Marilyn íntima, y que se sitúa entre la biografía (escrita por el periodista Víctor Fernández) y el catálogo, pues recoge las piezas de la Colección Maite Mínguez Ricart, considerada como una de las más importantes dedicadas en el mundo a la actriz de Con faldas y a lo loco y que, curiosamente, se conserva en Barcelona.

Pues bien, el lugar común al que me refiero es el de la Marilyn símbolo erótico, al final casi a su pesar, con un ejército de estilistas a sueldo de los estudios que la transformaron en algo que fue más etéreo que la persona frágil que la encarnó (y aunque la colección incorpore objetos tan terrenales como el cenicero en el que la estrella colocó las pastillas la noche en que murió o la primera placa de su tumba, que por desconocidos recovecos fue quitada y extraviada hasta que aterrizó en una sala de subastas).

Y aún así, lo que más me ha captado la atención, porque en el libro es una transición abrupta, es cómo en un determinado momento una chica guapa pero como tantas otras, se transformó, de la noche de la mañana, en una diosa de mirada, actitud y formas subyugantes. El cambio es tan repentino, al pasar las páginas del libro, que es como si uno reparara por primera vez en ello.

Y aún más, me quedo con las primeras páginas, con las fotos de su infancia, con la primera instantánea que se le conoce y en la que aparece Norma Jeane de bebé en brazos de su madre sin que veamos el rostro de ésta; o aquélla en la que a los cinco años coge la mano de otro niño de mirada tímida (en contraste con la decidida de ella), y que la actriz describe en el dorso como "mi primer novio"... o la deliciosa foto de autor desconocido que acompaña estas líneas, la de una pequeña de seis años que no podía, ni remotamente, imaginar hasta qué punto podía combinarse la maravilla y el sufrimiento en esta condenada vida... aunque me temo que, visto lo que fue su infancia, ya debía empezar a hacerse una idea.

23 abril 2007

EL SOL Y EL GORRIÓN



Sunshine es una buena película que sería memorable si no contuviera veinte minutos que se acercan peligrosamente al bochorno (y no precisamente por la cercanía del Sol). Y la irregular La vida en rosa contiene algunas escenas en las que Edith Piaf logra hacerse presente a través de la portentosa Marion Cotillard.

[+] Mi crítica de Sunshine en LaButaca.net

[+] Mi crítica de La vida en rosa en LaButaca.net

19 abril 2007

LOS GRISSOM CINÉFILOS

Puede que a muchos no nos diga gran cosa el nombre de Luciano Berriatúa. Y sin embargo, sin su labor no podríamos contemplar gran parte de la obra de Murnau tal y como fue concebida (por ejemplo, el Fausto presentado en el Festival de Berlín de 1996, restaurado por un equipo dirigido por él para la Filmoteca Española).

Como él, un puñado de especialistas trabajan desperdigados por el mundo para preservar de la destrucción las joyas del cine mudo: la fragilidad del soporte utilizado ha hecho que se haya perdido ya gran parte de lo que se filmó en las dos primeras décadas del cine... si uno lo piensa, da vértigo: es como si Max Brod hubiese obedecido la orden de Kafka y a su muerte hubiese quemado todos sus escritos; ¿cuántas obras maestras han desaparecido sin dejar rastro, sin que siquiera hayamos llegado a conocer que alguna vez existieron?

Incluso algunas de las obras más conocidas lucen ya la huella del zarpazo: sin ir más lejos, la última versión comúnmente aceptada como definitiva de Metrópolis carece de planos y alguna escena, que en el montaje son sustituidos por fotos fijas o rótulos donde se nos explica lo que pasaba. La versión que ahora mismo disfrutamos del Napoleón, de Abel Gance, cuya restauración sufragó Coppola, es aproximativa, porque se desconoce cómo era exactamente. Y si hablamos de Nosferatu, de la que se ordenó la destrucción de todas las copias por exigencia de los herederos de Bram Stoker, o de piezas de las que se rodaron varias versiones, el caos puede llegar a ser de antología.

Por ejemplo, sólo muy recientemente se ha podido tener una idea muy aproximada de cómo debió de ser la versión de El último, de Murnau, que fue todo un éxito de crítica y público. Por aquella época, se hacían tres tomas diferentes; la más depurada se utilizaba para el mercado alemán, y las otras dos para la exportación. Pues bien, habiendo pasado por encima ochenta años, una dispersión de los materiales, una guerra mundial que arrasó gran parte del archivo fílmico alemán, y sin conservarse durante mucho tiempo una copia del guión que pudiera ser considerada como definitiva... ¿cómo puede reconstruirse una película en esas condiciones? Se encuentra una lata en París, una escena en un sótano perdido de Hamburgo, un negativo en un cuartucho de Hollywood, una copia de copia en mal estado en una filmoteca perdida de la mano de Dios... y para colmo, ¿cómo saber si pertenece a la versión depurada o a las otras dos?

En la edición en DVD de El último aparece un extra que comenta someramente el proceso. Y creedme que es fascinante, cómo se va deduciendo, en una labor digna del CSI y que puede durar años, cómo era la película. Cuánto conocimiento, cuánto amor por el cine... como los paleontólogos desentierran huesos e imaginan su colocación, así los restauradores levantan de nuevo la película, la limpian, le devuelven el esplendor que lució en su estreno, y nos devuelven una maravilla tan viva como cualquiera de las producciones que ahora ocupan la cartelera. Con una ventaja: con los huesos sólo se hace un esqueleto, y no se mueve; pero el cine vuelve a la vida, y uno puede asistir al milagro que unos anónimos artesanos en una oficina han retejido durante años. Y, como cinéfilos, sólo podemos decirles: gracias, muchas gracias.

16 abril 2007

PESTIÑOS SIN FRONTERAS


¡Que no se diga que la industria patria tiene nada que envidiar a la de Hollywood! Tan infumables son la presunta comedia Cerdos salvajes como el culebrón hiperhormonado y aburridísimo que responde al nombre de El corazón de la tierra. ¡Ahí, ahí, tratándonos de tú a tú con el Imperio!

[+] Mi crítica de Cerdos salvajes en LaButaca.net
[+] Mi crítica de El corazón de la tierra en LaButaca.net

[+] Crítica de Cerdos salvajes, en Muchocine.net

12 abril 2007

LA NUEVA MIRADA



Ya no se puede negar que el cine está viviendo una revolución, la enésima y, desde luego, no la última. Tras una primera etapa de pura hipertrofia, en la que los efectos especiales literalmente se comían las películas, barriendo cualquier otro aspecto, últimamente están llegando a nuestras pantallas una serie de propuestas que, por fin, integran las posibilidades de las nuevas tecnologías para construir algo con pretensiones de novedad. Y este cambio, por primera vez, va más allá del simple pegote avasallador: definitivamente, nos encontramos con un cambio profundo en el punto de vista de la mirada cinematográfica.



Quién iba a decir que las aportaciones visuales de nuevos medios narrativos como los videojuegos iban a afectar de tal manera a la forma de plasmar la realidad. Y, como en tantas cosas, hay que buscar en los pioneros visionarios (encabezados, una vez más, por san Murnau y su concepto de la "cámara desencadenada") el impulso primigenio, la necesidad de romper las estrecheces del cuadro y de la contemplación pasiva para crear una sensación de vivencia. No necesariamente real, pero sí una vivencia única, una experiencia que hiciese del cine un arte verdaderamente grande, incomparable y único.


Y, cómo no, fue el viejo zorro de Spielberg uno de los primeros en darse cuenta de que el nuevo juguete iba mucho más allá de los toscos usos que muchos querían darle. Si La guerra de los mundos es revolucionaria, no lo es por su guión endeble o por la limitada actuación de Tom Cruise, sino porque pone toda la carne en el asador para hacer un apocalipsis a escala humana, introduciendo la mirada del hombre de a pie que escapa entre semejantes que se evaporan y fugaces vistas de la máquina aniquiladora distorsionadas por el reflejo del sol o la propia imposibilidad de mirar atrás. Con su forma de integrar al espectador, de traerle una perspectiva que antes le era hurtada porque era contemplada desde fuera, comprendió cuál debía ser el camino por el que el cine espectáculo en un principio, pero también el resto, debía transitar para no convertirse en una pieza de museo frente a otros soportes mucho más dinámicos.

En los útlimos meses varios títulos, producidos en lugares diferentes, con intenciones igualmente diversas, pero una eficacia similar, han elevado la apuesta y confirmado su absoluta vigencia: del hiperrealismo de Hijos de los hombres o la secuencia de apertura de The Host al manierismo extremo de 300, las posibilidades se multiplican con cada nueva propuesta. El camino abierto es, sin duda, uno de los que promete mayores maravillas; y, a la vez, supone una transfusión de sangre joven, llena de vitalidad y energía, que vuelve a demostrar que el cine y su centenaria lucidez están más vivos que nunca.

09 abril 2007

ESCÁNDALOS, PASTORES, GLORIAS Y DEMÁS COSECHAS...




El duelo interpretativo de Judie Dench y Cate Blanchett en Diario de un escándalo es de los que se recordarán durante mucho tiempo... lástima que el resto de la película no esté a la misma altura. Mientras, Robert De Niro se excede en sobriedad a la hora de contarnos los orígenes de la CIA en El buen pastor... una sobriedad que, por cierto, luce mejor en Days of Glory, horroroso título para la exportación de la cinta francesa que reivindica el papel de los soldados de las colonias en la Segunda Guerra Mundial. Y, sinceramente, no creo que La cosecha le vaya a dar su tercer Oscar a Hillary Swank.

[+] Mi crítica de Diario de un escándalo en LaButaca.net
[+] Mi crítica de El buen pastor en LaButaca.net
[+] Mi crítica de Days of Glory en LaButaca.net
[+] Mi crítica de La cosecha en LaButaca.net

[+] Los titiriteros del mundo, en Silencio, se rueda
[+] Crítica de El buen pastor, en Muchocine.net
[+] Crítica: "Diario de un escándalo", en Cinempatía
[+] Cinema Recensioni: Diario de un escándalo..., en They Made Me Do It
[+] Gran duelo interpretativo: Diario de un escándalo, en Ser cinéfago, según John Trent

[+] Recopilando que es gerundio, en Sitges en coreano significa cadáver

[+] Indígenas, en Ojo de buey

02 abril 2007

NOTICIAS DESDE UNA TIERRA OSCURA Y CALLADA


Que Werner Herzog es uno de los mayores poetas del cine actual no es ninguna novedad. Pero en él el término "poesía" pierde cualquier asomo de blandenguería, de fácil muestrario de lugares comunes, cómodos y de una apariencia que puede ser confundida con la belleza, para buscar a personajes extraordinarios que parecen escapados de la más delirante de las ficciones y que, por uno u otro motivo, han rozado los márgenes de la realidad para asomarse más allá.

Asomarse a sus documentales es como sacar el cuerpo más de la cuenta en un mirador de alta montaña: el vértigo puede modificar lo que sientes y, lo que es más importante, intuyes lo que se esconde más allá de un punto donde tú no llegarás, pero sí unos pocos que insinúan ante la cámara de Herzog una mínima parte de lo que vieron allí.

Uno de los ejemplos más sublimes quizá sea El país del silencio y la oscuridad, un documental de 1971 que detiene su mirada en la realidad de los sordociegos, las personas que sufren diversas enfermedades que les privan, a menudo desde el nacimiento, de los sentidos de la vista y del habla, una doble cárcel en la que, en demasiadas ocasiones, sus almas languidecen ante la imposibilidad de comunicarse con los que les rodean. Personas perfectamente inteligentes y conscientes que, sin embargo, permanecen encerradas en un mundo que sólo por simplificar podemos definir con las palabras "silencio" y "oscuridad": "La gente", dicen en un momento del documental, "cree que la sordera es silencio, pero no es cierto. Es un ruido constante que va de un suave zumbido a un zumbido constante..."


La persona extraordinaria, que aunque real contiene en sí todas las esencias de los personajes herzogianos, es Fini Straubinger, una mujer que perdió en su infancia el oído y la vista, y que a consecuencia de los dolores cerebrales que su afección le causaba, tuvo que permanecer acostada durante décadas. Y sin embargo, su presencia no es oscura, sino plenamente luminosa: Fini aparece absolutamente entregada a la labor de recuperar a los que son como ella, de convencer a los políticos para que reconozcan la existencia de estos ciudadanos que difícilmente podrán darse a conocer por ellos mismos, a llevarles consuelo, a rastrearles en psiquiátricos, asilos y casas donde crecen y viven ocultos para evitar los comentarios de la gente.

Fini es un personaje radiante; al contrario que el extraño y un tanto lunático vitalismo de Timothy Treadwell, el protagonista del hasta ahora último documental de Herzog, Grizzly Man, ella sonríe constantemente, se comunica con los que les rodean (afortunadamente, al menos aún puede hablar), se traslada y, al frente de un grupo de personas como ella, apura con avidez cada nueva sensación que pueda llegarle por el tacto o el gusto: les veremos subirse en un avión cuyo fuselaje han palpado con ansia, les veremos reírse cuando les invade, de una manera que el resto no podemos imaginar siquiera, la sensación de estar volando... visitarán un jardín botánico, un zoo y allí, acompañados por guías y ayudantes, descubrirán hambrientas, con sus manos y las explicaciones que les dan marcándoles las palmas de las manos, en un alfabeto codificado para sordociegos, maravillas y detalles que para nosotros son invisibles porque nunca nos detendremos a "mirar" así...


Es superfluo tratar de aprehender con palabras la belleza y la poesía que desprende un documental que rehúye la conmiseración, el morbo o el tranquilizar conciencias: Herzog logra ser aceptado como uno más para hacer un documental, algo que la mayoría ni siquiera sabrán qué es ni podrán apreciar jamás. A mí, su visionado me ha deparado una extraña sensación a medio camino entre el sobrecogimiento y la paz, y un cúmulo de impresiones extrañas, vertiginosas, incluso contradictorias. Vamos, lo normal cuando lo firma quien lo firma.

A continuación, os pongo un enlace de Yo
utube donde he encontrado un breve fragmento del documental. Está subtitulado en inglés, pero creo que no tendréis problema en seguirlo: en él veréis a Fini con, quizá, el caso más escalofriante del documental, el de un chico de 22 años sordociego de nacimiento, que creció sin atención especializada en una casa al cuidado de su padre y que, para muchos, es ya un caso perdido... Y sin embargo, por alguna extraña razón, lo que a uno le queda cuando termina de ver este fragmento es una sensación de esperanza y de que la música, aunque sean meras vibraciones, es capaz de abrir una grieta, aunque sea momentánea, en el muro que encierra el país del silencio y la oscuridad.

[+] Fragmento de El país del silencio y la oscuridad en Youtube



El país del silencio y la oscuridad
Land des Schweigens und der Dunkelheit
Alemania Occidental, 1971 85 min., color

Guión y dirección: Werner Herzog. Fotografía: Jörg Schmidt-Reitwein. Montaje: Beate Mainka-Jellinghaus