12 julio 2006

LA ÚLTIMA JOYA DE DISNEY


Los últimos años antes de que Disney hiciese público que abandonaba la animación tradicional fueron agónicos, mortecinos e indignos de una compañía sin la que, nos guste o no, no existiría el cine de animación tal y como hoy lo entendemos (que lo que hubiese en su lugar fuese mejor o peor entra, directamente, en el terreno de la ciencia-ficción). De Atlantis a Hermano oso o la simplemente infumable Zafarrancho en el rancho (que este título vaya a quedar en todas las historias del cine por ser la última película de la Disney, sólo puede ser calificado de patético), se sucedieron los intentos en mil direcciones distintas, sin saber muy bien qué se quería,intentando subirse a todos los carros y ofrecer una respuesta a la emergente Pixar y sus aires de renovación.

Quizá por eso, por haberse estrenado en medio de una situación de directo desmoronamiento, Lilo & Stitch, un proyecto relativamente modesto (era una de las producciones "B", de menor ambición y presupuesto, realizadas mientras el mayor esfuerzo de producción se lo llevaban las grandes apuestas que, en el caso de aquel año, fue El planeta del tesoro), pasó quizá con menor eco del que objetivamente merecía. Porque, a pesar de ser un producto típicamente disneyano, lo cierto es que en su interior se ocultan algunas de las propuestas más frescas, gamberras y renovadoras ofrecidas por una producción animada de la casa fundada por el criogenizado tío Walt.

Lilo & Stitch, a lo largo de su bien mesurado metraje, pone en pie, en apariencia, una historia ortodoxamente disneyana de defensa de los valores familiares, pero su planteamiento es de una inteligencia, con momentos de directa mala leche, que alivia bastante bien la carga moralizante. En la película se nos narra la historia de una niña hawaiana, Lilo, que vive con su hermana mayor, Nani, tras la muerte de sus padres en un accidente de coche. Ésta se las ve y se las desea para conservar la custodia de su hermana pequeña, porque está siempre a punto de perder su trabajo y los servicios sociales están pendientes del más mínimo fallo para llevársela.

Lilo, por su parte, es una auténtica friqui: no tiene amigas (quizá porque, entre otras cosas, le encanta hacer vudú con sus efigies), se fabrica muñecas horribles de trapo con la cabeza hinchada porque, según dice, un bicho les puso unos huevos en su interior; escucha viejos singles de Elvis Presley y no duda en mentir al asistente social diciéndole que su hermana la maltrata sólo para fastidiarla. Y lo que es más importante: hace cientos de fotos con las que luego decora su habitación, en busca siempre de los cuerpos imperfectos, los gordos blanquecinos de las playas o las señoras mayores y pellejudas.

Su camino se va a cruzar, en una combinación de géneros que es uno de los mayores logros de la película, con una extraña criatura creada genéticamente para destruir, y que se escapa de una prisión espacial en un prólogo que es una auténtica maravilla porque reúne, en apenas cinco minutos, una divertida suma de todos los tópicos del género. El experimento 626 llega a la Tierra perseguido por su creador y un torpe ayudante, los dos alienígenas, y para escapar de ellos se hace pasar por un perro para que Lilo lo adopte (previa imposición del nombre con el que pasará a ser conocido, Stitch).

A partir de aquí, la película nos va a narrar la relación entre Lilo y Stitch, dos inadaptados que terminarán desarrollando una relación de mutua dependencia. Una relación que guarda, junto a algunos momentos verdaderamente emocionantes y otros que rozan lo sensiblero pero no lo suficiente como para estropear la película, gags memorables, como el intento de Lilo de convertir a Stitch en un sosias de Elvis o los guiños a las películas de ciencia ficción repletas de arañas e insectos gigantes que destruyen las ciudades (y que Stitch intenta remedar para quitarse el mono destructivo en una escena memorable).

Junto a este planteamiento, destacan el dibujo y el diseño de los personajes, verdaderamente sobresalientes. Aquí no hay lugar para las "princesas Disney": a Nani, que supuestamente es la guapa de la función, se la dibuja con una nariz gorda y anchos muslos e, incluso, cuando la vemos con el ombligo al aire, podemos distinguir una leve barriguita. Lo mismo podemos decir de Lilo, no es la típica muñequita Disney, y el chico que pretende a Nani no es tampoco el héroe habitual en estas películas: más bien es un atolondrado bienintencionado que hace lo que puede. Todos los objetos están diseñados con un leve redondeo, que rehúye los ángulos rectos, y que alcanza el paroxismo en las naves y vehículos alienígenas. Y lo que es quizá más llamativo: los fondos, auténticas maravillas que uno puede parar en el DVD y admirar, hechos en acuarela (técnica de la primera época de Disney que no había vuelto a usarse en una película íntegra desde Dumbo, en 1941).

Todo ello convierte a Lilo & Stitch en una gratísima experiencia, sin voces archifamosas (los más conocidos quizá sean Jason Scott Lee o Tia Carrere) ni grandes alharacas... y sin embargo, no sería aventurado decir que, por más que la moralina no deje de estar presente y en algún momento chirríe por imposición del conservadurismo marca de la casa, probablemente sea ésta la última verdadera joya salida de sus estudios. Luego vino la explotación con una continuación (o dos, no estoy muy seguro), directamente estrenada en DVD, y una serie de TV bastante mala. Mejor olvidarse de ellas; lo que sí nos demuestra el largo es que, en realidad, el debate entre píxeles y pinceles (bastante superado, porque parece que han ganado definitivamente los primeros) es estéril: lo que importa es tener una buena idea y saber llevarla a la práctica, sea con el lápiz, el ratón, la plastilina o las marionetas.


LILO & STITCH. Lilo & Stitch. EE. UU., 2002. Animación, color, 86 min. Dirección: Dean DeBlois, Chris Sanders. Voces: Daveigh Chase, Chris Sanders, Tia Carrere, David Ogden Stiers, Kevin McDonald, Ving Rhames, Tia Carrere, Jason Scott Lee. Guión: Chris Sanders. Música: Alan Silvestri. Productor: Clark Spencer. Vista en: DVD (Disney).

7 comentarios:

Frastraslafra dijo...

Coincido nuevamente en un 100%, Lilo & Stitch es una gran película.
Disney se va al demonio. Deben agradecer la compra de Pixar...

Gracias por tu comentario en mi blog. Su blog también es un bonito descubrimiento. Si sigue así de bonito, no me quedará más remedio que agregarlo en mis links...

Libertino dijo...

ok, la voy a ver, pero como pille un disgusto te mato!!!
si es que soy muy de llorar yo hombre.
Repesque Aladdin, una de las grandes!!!

Lucinda dijo...

Pues aquí he de discrepar contigo, Rosenrod (casi como precedente), porque a mí no me gustó absolutamente nada "Lilo & Stitch", claro que esto es porque cada uno tiene sus gustos: no juzgo la película bajo ningún prisma que no sea mi propia opinión. A mí la verdad me aburrió bastante, me parecía algo hueca y la historia no me llegaba. Stitch, lejos de parecerme un canallita adorable, me pareció tedioso.

Yo creo que el estado de gracia de Disney fueron "Aladdín" y "El rey León"... después de eso, pocas cosas hay iguales en Disney.

Max Renn dijo...

Una muy buena película. Divertidísima, de ritmo muy vivo, con más mala leche de lo que parece (como apuntas) y con personajes de enorme carisma. Stitch es brutal.
La disfruté mucho y es muy recomendable, claro que sí. Animación de la buena, buena.

Libertino, te va a gustar.

Rebe dijo...

Coincido contigo totalmente Rosenrod, me encanta "Lilo & Stitch", es una estupenda película de animación con una historia que me parece muy buena. Además está Stitch que es sencillamente genial. Yo la veo cada cierto tiempo y no me canso nunca.

Saluditos :D

Rosenrod dijo...

Frastraslafra, gracias por tus palabras: ¡ojalá que el blog te siga pareciendo igual de bonito! Me alegra haber encontrado coincidencia con esta película...

Libertino: no es Aladdin y, sin embargo, creo que merece su hueco en la historia de las producciones Disney (si tienes que matarme, me matas, no pasa nada, hay confianza)

Lucinda, ¡qué bien que no coincidamos... sin que sirva de precedent :)! Si coincidiéramos en todo, eso querría decir que yo sería tú (con lo que saldría ganando) y tú yo (cobn lo que tú, indudablemente, saldrías perdiendo). Al fin y al cabo, lo que importa es la opinión de uno/a: si a uno no le llega algo, ya le pueden razonar y razonar: simplemente, es inútil. Al fin y al cabo, somos soberanos de nuestra opinión.

Max, me alegro muy mucho de coincidir contigo.

Y Rebe: es una película a la que, de vez en cuando, yo también vuelvo, desde que la descubriera en cine. Tiene algo difícil de definir, pero he de confesar que a mí, cuando me encuentro bajo, me sirve de revulsivo. ¿Qué más se puede pedir?

Besos y abrazos a todos!

NuRieta dijo...

me encanta esta película! la he visto un millón de veces y no me canso de verla!